Diseño web

Accesibilidad web: qué es y a quién obliga de verdad

Se ha contado como una ley que cae encima de todos los negocios, y para la mayoría de los pequeños no es así. Lo que sí pasa es que hay clientes que no llegan a tu formulario y no te lo dicen.

La accesibilidad web no va de cumplir un papel: va de que la gente pueda usar tu web. En España hay 4,38 millones de personas con alguna discapacidad o limitación, 94,9 de cada mil habitantes, y el dato que cambia la conversación para un negocio local es otro: el 75,4 % de ese grupo tiene 55 años o más, según la encuesta de discapacidad del INE. No hablamos de un colectivo lejano: hablamos de tus clientes de siempre, unos años más tarde.

Hombre mayor con gafas intentando leer una página web en la tableta

Qué es la accesibilidad web, sin tecnicismos

Es que tu web se pueda leer, entender y usar aunque quien esté al otro lado vea poco, oiga poco, no pueda usar el ratón o simplemente tenga el móvil al sol en una terraza. Nada de eso es una situación rara: la mitad son cosas que nos pasan a todos algún día, solo que a unos les pasa siempre.

No es una capa que se añade al final ni un modo especial de la página. Es la misma web, hecha de forma que no estorbe.

A quién obliga la accesibilidad web en España

Aquí conviene ser exactos, porque circula mucho miedo vendido a peso. La norma que lo regula es la Ley 11/2023, que traspone una directiva europea y que se aplica a una lista concreta de productos y servicios, no a todas las webs del país.

Qué entra y qué no

Entran, entre otros, los servicios de comercio electrónico, que la ley define como los prestados a distancia a través de webs y aplicaciones móviles para celebrar un contrato con un consumidor. En cristiano: si se compra en tu web, estás en la lista. También entran banca, transporte de viajeros, telecomunicaciones o libros electrónicos. Una web que solo explica lo que haces y tiene un formulario de contacto no es un servicio de comercio electrónico.

La excepción que afecta a casi todos los que leen esto

La ley dice que las microempresas que prestan servicios están exentas de cumplir esos requisitos y de cualquier obligación relacionada. Y define microempresa con dos números: menos de diez personas empleadas y un volumen de negocio anual que no supere los dos millones de euros, o un balance anual que tampoco los supere.

O sea que la mayoría de tiendas online pequeñas de por aquí no tienen la obligación legal. Decirlo no es restarle importancia al asunto, es lo contrario: si lo haces, que sea porque te conviene, no porque alguien te ha asustado.

Por qué te interesa aunque la ley no te obligue

Porque el que no puede usar tu web no te escribe para avisarte. Se va, y tú ves una visita más que no ha hecho nada. Un texto gris claro sobre fondo blanco, un botón que solo se distingue por el color o un formulario que no dice qué campo ha fallado no generan una queja, generan un abandono silencioso.

Y hay un efecto secundario que se nota rápido: lo que hace una web accesible —titulares ordenados, textos claros, botones grandes, imágenes descritas— es casi lo mismo que hace una web que se entiende a la primera. Beneficia a todo el mundo, no solo a quien lo necesita.

¿Quieres saber qué te costaría a ti?

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

Las cuatro ideas de la norma, en cristiano

El estándar internacional lo mantiene el W3C y se llama WCAG. Suena a ingeniería, pero se sostiene sobre cuatro ideas que se entienden en una frase cada una:

  • Perceptible: que se pueda ver u oír. Contraste suficiente, texto que no sea una imagen, vídeos con subtítulos.
  • Operable: que se pueda manejar. Con el ratón, con el dedo, con el teclado y sin prisas ni cuentas atrás.
  • Comprensible: que se entienda. Lenguaje normal, un orden previsible y errores que expliquen qué pasa.
  • Robusto: que funcione con lo que use el visitante, incluidos los lectores de pantalla.

Tiene tres niveles, A, AA y AAA. El que se pide en la práctica es el AA, y es al que se llega con trabajo normal de diseño y programación.

Los fallos de accesibilidad web que vemos en casi todas las webs

  • Texto gris claro porque queda elegante en la pantalla del diseñador.
  • Fotos sin descripción, que para un lector de pantalla son un agujero.
  • Titulares que son titulares solo de tamaño, sin estructura por debajo.
  • Formularios con la etiqueta dentro del campo, que desaparece al escribir.
  • Enlaces que ponen «aquí» y no dicen adónde llevan.
  • Vídeos con voz y sin subtítulos, que además se ven sin sonido en el móvil.
  • Ventanas emergentes que no se cierran con el teclado ni con el dedo.

Ninguno es un problema de dinero. Son decisiones que se tomaron sin pensar en esto.

El contraste: el fallo más repetido y el más fácil de arreglar

El texto normal necesita una relación de contraste de 4,5 a 1 con su fondo, y el texto grande, de 3 a 1. No hay que fiarse del ojo: hay medidores gratuitos donde pegas los dos colores y te dice el número.

Dónde suele fallar

En los textos secundarios en gris, en los botones de color claro con letra blanca y, sobre todo, en el texto encima de una foto. Ahí la solución no es cambiar la letra: es poner una capa oscura debajo o mover el texto fuera de la imagen.

Cliente mayor leyendo una web en el móvil sentado en el sofá de casa

El texto alternativo de las fotos

Cada imagen que aporta información necesita una frase que la describa, y las que son puro adorno se marcan como decorativas para que el lector de pantalla las salte. La regla práctica: escribe lo que le dirías a alguien por teléfono, no un montón de palabras clave seguidas. De paso, es lo mismo que pedimos en fotos para tu web, donde también contamos qué peso debe tener cada imagen.

Los títulos ordenan la página para quien no la ve

Un lector de pantalla puede saltar de titular en titular, como quien pasa el dedo por el índice de un libro. Si los titulares están puestos por tamaño y no por jerarquía, ese índice no existe y solo queda escucharlo todo de arriba abajo. Un h1 por página y los h2 en orden arreglan eso, y es exactamente lo que ya toca hacer para escribir bien, como contamos en textos para tu página web.

El formulario: etiquetas, errores y nada de trampas

La etiqueta va fuera del campo y se queda ahí mientras escribes. Los errores se dicen con palabras, no solo pintando el borde de rojo, porque hay quien no distingue ese rojo. Y el aviso de que el mensaje se ha enviado tiene que ser texto, no un icono verde y ya. Si encima los mensajes no te llegan, eso es otra historia y está en por qué no te llegan los mensajes del formulario.

Que todo funcione con el teclado

Hay gente que no usa ratón, por temblor, por dolor o porque navega con un lector de pantalla. Todo lo que se pueda hacer con el ratón tiene que poder hacerse con el teclado, y tiene que verse por dónde vas: ese recuadro que marca el elemento activo no se quita, aunque al diseñador le parezca feo.

La prueba del tabulador

Abre tu web, no toques el ratón y ve pulsando el tabulador. Si puedes llegar al menú, a los enlaces, al formulario y al botón de enviar, y en todo momento ves dónde estás, vas bien. Si en algún punto desaparece el foco o te quedas atrapado dentro de una ventana emergente, ahí tienes el primer arreglo. Tarda dos minutos.

Manos escribiendo en el teclado de un portátil para navegar sin ratón

Vídeo y audio: subtítulos antes que nada

Los subtítulos no son solo para quien no oye. En el móvil, la mayoría de la gente ve los vídeos sin sonido, así que un vídeo sin subtítulos es un vídeo que casi nadie entiende. Si además hay una transcripción escrita debajo, ganas dos cosas: la gente que prefiere leer y un texto que Google sí puede indexar.

Lo que la accesibilidad web le hace al SEO y a las IA

No es magia ni un factor secreto de posicionamiento, pero se solapan mucho. Los encabezados ordenados, los enlaces con nombre propio, las imágenes descritas y una web que carga rápido en el móvil son la base de cualquier trabajo de posicionamiento SEO y también de que un asistente de inteligencia artificial pueda leerte y citarte, que es de lo que va el posicionamiento GEO. La velocidad va en el mismo paquete y la contamos aparte en por qué tu web va lenta en el móvil.

Te lo decimos en una conversación de diez minutos

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

Cómo comprobar la accesibilidad web de tu página en diez minutos

No hace falta una auditoría para empezar. Con revisar cuatro cosas se ve enseguida si hay un problema gordo o solo detalles.

Tres comprobaciones sin instalar nada

  • Agranda la letra al doscientos por ciento en el navegador. Si se solapan cosas o desaparecen botones, hay trabajo.
  • Quita el sonido a un vídeo y mira si se entiende.
  • Navega con el tabulador y comprueba que se ve por dónde vas.

Los automáticos detectan una parte, no todo: un texto alternativo que pone «imagen1» pasa el test y no sirve para nada. La mitad de esto solo lo ve una persona mirando.

Lo que no es accesibilidad web

Ese icono de muñeco que abre una barrita con botones para agrandar la letra y cambiar los colores. Se vende como solución de un día y por encima queda, pero no arregla lo que está mal debajo: si tus fotos no tienen descripción y tu formulario no tiene etiquetas, la barrita no los inventa. Sirve de parche y, a veces, de coartada.

Qué cuesta una web accesible

Hecho desde el principio, prácticamente nada: son decisiones de diseño, no horas extra. En nuestros precios, Tu Landing son 100 € al mes y Tu Web, de hasta diez subpáginas, 200 € al mes, más IVA y sin permanencia, con dominio, alojamiento, correo y mantenimiento incluidos. No cobramos la accesibilidad aparte porque no es un extra, es hacer bien el trabajo.

Arreglarlo después sí cuesta, y depende de con qué esté hecha la web. Esa diferencia la desglosamos en WordPress o web a medida.

Por dónde empezar si la web ya está hecha

Por el contraste y por las descripciones de las fotos, que se arreglan en una tarde y son la mitad de los fallos. Después, el formulario y el teclado. Y si vendes por internet, revisa el proceso de compra entero, porque es donde más se pierde: lo contamos por dentro en cuánto cuesta una tienda online. Las revisiones periódicas entran en el mantenimiento web, junto con las copias y las actualizaciones.

Y ojo con una confusión habitual: la declaración de accesibilidad es obligatoria para el sector público, no para la tienda de la esquina. Lo que sí necesita cualquier web son sus textos legales.

Cómo lo hacemos nosotros, desde Sant Antoni de Calonge

Cuando montamos una web ya sale así, sin que haya que pedirlo. Y si la tuya ya está hecha, la miramos y te decimos qué tiene arreglo rápido, qué tiene arreglo caro y qué no merece la pena tocar. Cuéntanos la dirección y te contestamos con la lista, sin compromiso.

Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

FAQ

Preguntas frecuentes sobre accesibilidad web

¿Qué es exactamente la accesibilidad web?+

Que tu web se pueda leer, entender y usar por cualquiera, incluida la gente que ve poco, oye poco, no puede usar el ratón o navega con un lector de pantalla. No es un modo especial de la página ni una capa que se añade al final: es la misma web, hecha de forma que no estorbe. El estándar internacional se llama WCAG y lo mantiene el W3C.

¿Me obliga la ley a tener una web accesible?+

Depende de lo que hagas y de tu tamaño. La Ley 11/2023 se aplica a una lista concreta de productos y servicios, entre ellos el comercio electrónico, la banca o el transporte de viajeros. Y deja fuera a las microempresas que prestan servicios, que la propia ley define como las de menos de diez personas empleadas y un volumen de negocio anual que no supera los dos millones de euros. La mayoría de negocios pequeños quedan fuera de la obligación.

Si no me obliga, ¿para qué voy a hacerla accesible?+

Porque quien no puede usar tu web no te avisa, se va. En España hay 4,38 millones de personas con alguna discapacidad o limitación y tres de cada cuatro tienen 55 años o más, según el INE, o sea que hablamos de clientes normales unos años más tarde. Además, lo que hace accesible una web —titulares ordenados, contraste, textos claros, imágenes descritas— es casi lo mismo que la hace fácil de entender para todo el mundo.

¿Qué nivel de accesibilidad hay que cumplir?+

Las pautas WCAG tienen tres niveles, A, AA y AAA. El que se pide en la práctica y el que usan las administraciones como referencia es el AA. Se llega a él con trabajo normal de diseño y programación: contraste suficiente, navegación con teclado, textos alternativos, formularios bien etiquetados y vídeos subtitulados.

¿Sirven los plugins que ponen un icono con opciones de accesibilidad?+

Como parche y poco más. Esa barrita deja agrandar la letra o cambiar colores, pero no arregla lo que está mal debajo: si una foto no tiene descripción o un formulario no tiene etiquetas, el plugin no los inventa. Suele quedar bien de cara a la galería y deja los problemas de fondo intactos.

¿Cómo compruebo si mi web es accesible?+

Con tres pruebas que no requieren instalar nada. Agranda la letra al doscientos por ciento en el navegador y mira si se solapa algo; quita el sonido a un vídeo y comprueba si se entiende; y recorre la web con el tabulador, sin tocar el ratón, viendo si en todo momento sabes dónde estás. Los analizadores automáticos detectan una parte, pero un texto alternativo que pone «imagen1» les pasa desapercibido.

¿Cuánto cuesta hacer una web accesible?+

Hecha desde el principio, prácticamente nada, porque son decisiones de diseño y no horas extra. Nuestros planes son Tu Landing por 100 € al mes y Tu Web, de hasta diez subpáginas, por 200 € al mes, más IVA y sin permanencia, con dominio, alojamiento, correo y mantenimiento dentro; no cobramos la accesibilidad aparte. Arreglar una web ya hecha sí cuesta, y depende de con qué esté construida.

¿Empezamos?

Cuéntanos qué te está frenando y te decimos cómo lo resolvemos.

Una primera conversación sin compromiso. Sales con un plan claro, no con una factura.

Empezar proyecto →
Hablemos