De cada diez webs que empezamos, nueve se atascan en el mismo punto: los textos. No porque el cliente no sepa escribir, sino porque nadie le ha dicho qué tiene que escribir exactamente, y sentarse ante una hoja en blanco un domingo por la noche no lo arregla.

Qué texto necesita cada página
Antes de escribir nada conviene saber cuántas cajas hay que llenar. En una web pequeña son estas cuatro, y no hacen falta más.
La portada
Cuatro cosas: qué haces, para quién, dónde y qué quieres que pase ahora. Una frase para cada una. Si la portada empieza con «bienvenidos a nuestra página web», se ha perdido la única pantalla que lee todo el mundo.
Cada servicio, su página
Una página por servicio, con el problema que resuelve, cómo lo haces, qué incluye, cuánto tarda y qué cuesta o desde cuánto. Es la página que de verdad vende, y casi siempre es la que está más floja.
Quiénes somos
La que más cuesta y la que menos se cree. No va de contar tu trayectoria: va de que el cliente sepa con quién va a hablar. Nombres, caras, desde cuándo y dónde estáis.
Contacto
Teléfono, correo, WhatsApp, dirección si tienes local y horario. En texto, no dentro de una imagen, y sin obligar a rellenar un formulario para saber si trabajáis en su pueblo.
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La fórmula que usamos para la portada
Se escribe en voz alta, no en un documento. Imagina que alguien te pregunta en el bar a qué te dedicas y tienes veinte segundos: «Hacemos X para Y en Z, y lo que nos diferencia es W». Eso, escrito tal cual, ya es tu primera pantalla.
Un ejemplo de aquí, cambiado para no señalar a nadie: «Reparamos electrodomésticos a domicilio en el Baix Empordà. Vamos el mismo día si llamas antes de las once y te decimos el precio antes de tocar nada». Ahí está todo: qué, dónde, cuándo y la promesa que se puede comprobar.
El esqueleto de una página de servicio
Si solo te llevas una cosa de aquí, que sea este orden. Funciona en cualquier oficio y se rellena en media hora.
- Titular con el servicio y la zona. «Reparación de persianas en Girona», no «Servicios integrales».
- El problema, en una frase. Cómo llega la gente a esa página y qué le está pasando.
- Qué incluye y qué no. Con puntos, no dentro de un párrafo.
- Cómo trabajáis, en tres pasos: la visita, el presupuesto y la ejecución.
- Precio o desde cuánto, aunque sea una horquilla.
- Qué hacer ahora, con un botón de WhatsApp y no solo un formulario.
Cómo escribirlos sin ser escritor
El truco que más funciona con nuestros clientes no es escribir: es hablar. Coge el móvil, abre WhatsApp y mándate a ti mismo un audio contestando una pregunta cada vez. Qué haces. Para quién. Qué te preguntan siempre por teléfono. Por qué te eligen a ti y no al de al lado. Qué trabajo del último mes te ha dejado más contento.
Con esos cinco audios ya tienes la web. Se transcriben, se recortan y se ordenan, y lo que queda suena a ti, que es exactamente lo que buscamos. La gente compra a personas que reconocen, no a folletos.
Lo que no hay que escribir
- «Somos líderes en el sector». No lo puede comprobar nadie y lo dice todo el mundo.
- «Calidad, compromiso y confianza». Tres palabras que no significan nada sueltas. Si son verdad, demuéstralas con un dato: cuántos años, cuántos trabajos, qué garantía.
- La jerga de tu oficio. Tú dices «rotulación integral» y tu cliente busca «poner el nombre en la furgoneta».
- Párrafos de diez líneas. En el móvil son un muro. Dos o tres líneas y punto y aparte.
Sobre esto último hay una guía corta y buena del W3C sobre cómo escribir para que la web se entienda: encabezados claros, frases cortas y palabras normales. Está pensada para accesibilidad y sirve para todo el mundo.

Las palabras que usa tu cliente, no las tuyas
Escribe con las palabras que la gente teclea en el buscador, que casi nunca son las del sector. Nadie busca «soluciones integrales de climatización»: buscan «poner aire acondicionado» y «reparar aire acondicionado». Cómo se averigua eso sin herramientas caras lo contamos en cómo elegir las palabras clave, y de cómo se convierte en el título que sale en Google hablamos en título y meta descripción.
Google resume lo que espera de una página en sus directrices básicas para el buscador, y lo primero de la lista no es técnico: que el contenido sea útil para quien lo lee.
Cuánto texto hace falta de verdad
Menos del que te van a decir. Una página de servicio de una pyme funciona con entre trescientas y seiscientas palabras bien puestas; una portada, con mucho menos. Lo que pesa no es la cantidad, es que estén las respuestas: qué es, para quién, cuánto, cuándo y cómo se contrata.
Distinto es el blog, donde un artículo que quiere posicionar necesita más recorrido. Pero la web en sí no es un libro: es un mostrador.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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¿Y si los escribe una inteligencia artificial?
Como borrador, adelante. Como autor, no. Google ha dicho por escrito que no penaliza el contenido por estar hecho con IA, sino por ser contenido malo hecho para el buscador. El problema práctico es otro: un texto generado sin tus datos suena a todos los demás. No sabe que vas el mismo día, ni que tienes recambio de esa marca, ni cómo hablas.
Nuestra forma de usarla es sencilla: la IA ordena y limpia lo que tú has contado en los audios, y una persona lo revisa y le devuelve el tono. Si lo que sale se podría publicar en la web de cualquier competidor cambiando el nombre, está mal y se reescribe.
Quién los escribe si no los escribes tú
Los escribimos nosotros con tus audios y tus datos, y tú los apruebas. Va dentro de lo que ya pagas: en nuestros precios, la landing de una página son 100 € al mes y la web de hasta diez subpáginas 200 €, con redacción, dominio, alojamiento, correo y mantenimiento incluidos. Los planes de presencia (400, 750 y 1.500 €) añaden 3, 5 o 7 artículos al mes para que la web no se quede quieta; ese trabajo lo explicamos en artículos web. Todo más IVA y sin permanencia.
Y las fotos van en el mismo paquete de deberes: cuáles hacen falta y cómo prepararlas está en fotos para tu web. Textos y fotos son lo único que no podemos hacer sin ti.

La prueba de los sesenta segundos
Cuando creas que ya está, haz esto. Dale la web a alguien que no sepa a qué te dedicas, deja que la mire un minuto y luego quítasela. Pregúntale tres cosas: qué vendemos, para quién y qué tendrías que hacer si te interesara. Si falla una, el texto no está listo, y casi siempre falla la primera.
Trabajamos desde Palamós, con negocios de Girona y Barcelona
Llevamos años escribiendo webs de talleres, despachos, tiendas y empresas de servicios, y el método es siempre el mismo: tú hablas, nosotros ordenamos y tú apruebas. Si tu proyecto lleva semanas parado esperando los textos, mándanos cinco audios y te devolvemos un borrador de la web entera, sin compromiso.
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