Antes de nada, una advertencia honesta: no somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico. Es lo que revisamos en cada web que montamos y lo que le contamos a cualquiera que nos pregunta qué textos legales necesita una web. Para lo demás están las fuentes oficiales, que enlazamos por el camino.

Las páginas legales que necesita casi cualquier web
Da igual que sea una landing de una página o una tienda: en cuanto la web es de una actividad económica, hay información que tiene que estar a la vista.
El aviso legal: quién hay detrás
Es la página que dice de quién es la web: nombre o razón social, NIF, domicilio y un medio de contacto directo. La obligación de identificarse viene de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información, que está publicada íntegra en el BOE.
Suena a trámite y no lo es. Es lo primero que mira quien duda antes de pagarte por adelantado. Una web sin nombre parece de nadie.
La política de privacidad: qué haces con los datos
Va donde pides datos: el formulario, la newsletter, el chat. Tiene que decir quién trata esos datos, para qué, en qué te basas para hacerlo, a quién se los cedes si es el caso y cómo puede alguien pedirlos o pedir que los borres. La Agencia Española de Protección de Datos publica un modelo de cláusula informativa que sirve de guía para saber qué se espera que aparezca.
La política de cookies: qué se instala en el navegador
Si la web usa analítica, mapas incrustados, vídeos de terceros o píxeles de publicidad, hay cookies. La política explica cuáles hay y para qué, y el aviso pide permiso antes de activarlas. La AEPD tiene una guía sobre el uso de cookies con el detalle.
Las condiciones de venta: solo si vendes online
Si hay carrito, hacen falta las condiciones de contratación: precios, gastos, plazos, formas de pago, devoluciones y desistimiento. Si no vendes por la web, esta no te toca.
El aviso de cookies: el error que más vemos
De todo lo anterior, esto es lo que peor está. El banner clásico con un botón grande de «Aceptar» y un enlace pequeño a «Más información» no cumple, porque rechazar tiene que ser tan fácil como aceptar. Debería haber dos botones al mismo nivel.
Y hay una parte que se ve menos: hasta que la persona acepta, las cookies que no son necesarias no deberían cargarse. Muchos avisos son decorativos: preguntan, pero la analítica ya se ha activado antes de que nadie toque nada. Eso, además de no cumplir, ensucia los datos que miras después, como contamos en de dónde vienen tus clientes.

El formulario: la casilla y el enlace
Tres cosas que revisamos siempre en un formulario de contacto:
- La casilla no viene marcada. El permiso lo da la persona; una casilla premarcada no cuenta.
- El enlace a la política de privacidad está ahí mismo, junto al botón, no escondido en el pie.
- Se pide lo justo. Si con el nombre y el correo puedes contestar, no pidas DNI ni fecha de nacimiento.
Ese último punto tiene premio doble: cuantos menos campos, más formularios enviados. Es de las pocas cosas que mejoran el cumplimiento y la conversión a la vez.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Por qué no vale copiar los textos de otra web
Lo entendemos, es gratis y rápido. Pero:
- Los datos son de otro. Hemos visto webs con el NIF del anterior dueño y con la dirección de una empresa que ni existe.
- Las cookies no son las mismas. Si copias la lista de otro, describes cookies que tú no tienes y te dejas las que sí.
- Los textos son de quien los escribió. Copiar y pegar una redacción ajena tiene sus propios problemas.
Los generadores automáticos son un punto de partida razonable si luego alguien los revisa y los adapta. El copia y pega de otra web, no.
Dónde van y cómo se enlazan
La regla es simple: accesibles desde todas las páginas, y eso significa el pie. Tres enlaces —aviso legal, privacidad y cookies—, más las condiciones si vendes.
Dos detalles que se olvidan: si la web está en dos idiomas, los textos legales también van en los dos, cosa que contamos en web en catalán y castellano. Y el aviso de cookies tiene que dejar cambiar de opinión después: un enlace para volver a abrir la configuración.
Qué revisamos nosotros al montar una web
- Que estén las tres páginas y que se llegue a ellas desde el pie.
- Que los datos identificativos sean los de la empresa de verdad, con su NIF.
- Que el aviso de cookies tenga aceptar y rechazar al mismo nivel, y que no cargue nada antes.
- Que el formulario tenga su casilla sin marcar y su enlace.
- Que todo esté en los idiomas que tenga la web.
No redactamos el contenido jurídico: lo montamos, lo dejamos donde tiene que estar y avisamos de lo que falta. Cuando el caso es complicado —una tienda con envíos fuera, datos de salud, menores—, lo suyo es que lo mire alguien que se dedique a eso.

Cuánto cuesta tener esto en orden
La parte de montaje va incluida en nuestros planes publicados: 100 € al mes la landing de una página, 200 € la web de hasta diez subpáginas, y 400, 750 y 1.500 € los planes que suman artículos, ficha de Google, reseñas y campañas. Sin IVA, sin permanencia y con la migración incluida.
Dicho de otro modo: no cobramos aparte por poner las páginas legales ni por dejar el aviso de cookies como toca. Forma parte de entregar una web terminada, igual que el mantenimiento o que los accesos estén a tu nombre.
La comprobación de dos minutos
Abre tu web en el móvil y haz esto:
- Baja al pie. ¿Hay tres enlaces? ¿Se abren?
- Entra en el aviso legal. ¿El NIF y la dirección son los tuyos de ahora?
- Sal, borra los datos del navegador y vuelve a entrar. ¿Sale el aviso de cookies con dos botones al mismo tamaño?
- Abre el formulario. ¿La casilla está sin marcar y hay enlace a la privacidad?
Si alguna respuesta es que no, ya sabes por dónde empezar. Y si prefieres que lo miremos nosotros, mándanos la dirección de tu web por WhatsApp: te decimos qué falta y qué se arregla en una tarde. Sin compromiso y el mismo día.
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