Casi nadie encarga una web pensando en el después. Se paga, se publica, se celebra, y a partir de ahí nadie la vuelve a tocar. Meses más tarde llega la llamada: la web va lentísima, sale un aviso raro al entrar o directamente no carga. El mantenimiento web es lo que evita esa llamada, y cuesta bastante menos que arreglar el estropicio.

Por qué una web se rompe sola
La pregunta lógica es: si nadie la toca, ¿cómo se estropea? Porque debajo hay piezas que sí se mueven aunque tú no hagas nada.
- El gestor y sus plugins se actualizan cada pocas semanas. Si se quedan atrás, dejan agujeros abiertos; si se actualizan a lo loco y sin copia previa, algo revienta.
- El certificado de seguridad caduca. Cuando lo hace, el navegador enseña un aviso rojo antes de dejar entrar a nadie.
- El dominio caduca. Un año se pasa rápido, y con el dominio caído no hay web ni correo.
- El servidor cambia de versión del lenguaje que ejecuta tu web, y lo que funcionaba deja de funcionar.
- El contenido envejece: precios de hace tres años, un teléfono antiguo, una sección de noticias parada en 2023.
Ninguna de esas cosas avisa. Se descubren cuando un cliente te dice que no puede entrar, y para entonces llevas días sin recibir consultas.
Qué incluye un mantenimiento web de verdad
Aquí conviene ser concreto, porque «mantenimiento» se usa para vender cosas muy distintas. Lo que debería incluir:
Que esté siempre en pie
Alojamiento en condiciones y vigilancia de que la web responde. No es lo mismo enterarse tú un lunes que enterarse el proveedor un sábado por la noche.
Copias de seguridad que alguien comprueba
Una copia que nadie ha restaurado nunca no es una copia, es una carpeta con esperanza. La prueba de fuego es sencilla: pregunta cuánto se tardaría en levantar tu web de cero y si alguien lo ha probado.
Actualizaciones con red
Primero copia, después actualizar, después comprobar que lo que vende sigue funcionando: el formulario, la tienda, el buscador. En ese orden y con alguien mirando.
Los cambios del día a día
Cambiar un horario, subir cuatro fotos, corregir un precio, añadir un servicio nuevo. Son cinco minutos de trabajo que, sin mantenimiento, se convierten en un presupuesto y en tres semanas de espera.
Vigilar la velocidad
Las webs engordan con el uso: fotos pesadas subidas desde el móvil, plugins que se quedan de una prueba. Google mide la experiencia real de quien entra y lo publica en su documentación sobre Core Web Vitals; una web que tarda pierde por los dos lados, en posiciones y en clientes.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Lo que cuesta no hacerlo
Los números que se ven en la práctica:
- Una web caída un fin de semana en temporada alta es todo el tráfico de esos días perdido, y no vuelve.
- Una web hackeada obliga a limpiarla, avisar y esperar a que Google se fíe otra vez. Eso son semanas, no horas.
- Un formulario roto es el más silencioso de todos: la web funciona, tú no notas nada y los mensajes no llegan a ningún sitio.
- Rehacer una web abandonada sale más caro que haberla mantenido tres años.
Si además tu web guarda datos de clientes, la responsabilidad de protegerlos es de tu empresa, no del programador. La Agencia Española de Protección de Datos publica guías para pymes que aclaran qué hay que tener puesto, y el INCIBE tiene material gratuito sobre copias y actualizaciones que merece la pena leer una vez.

Qué se revisa cada mes
Nuestra lista, que es corta a propósito:
- Actualizaciones del gestor, la plantilla y los plugins, con copia antes.
- Copia de seguridad hecha y verificada.
- Certificado y dominio: fecha de caducidad a la vista, sin sustos.
- Formularios probados de verdad, enviando uno y comprobando que llega.
- Velocidad en el móvil, que es donde entra casi todo el mundo.
- Errores 404 y enlaces rotos, que salen solos al cambiar cosas.
- Los cambios que hayas pedido ese mes.
Con esto cubierto, los sustos se reducen a los imprevistos de verdad, que son pocos.
Cuánto cuesta el mantenimiento web
En el mercado hay tres modelos: por horas cuando pasa algo, cuota mensual, o incluido dentro de un servicio más amplio. El primero parece barato hasta el primer incidente: cuando la web está caída, la prisa la pagas tú.
Nosotros lo llevamos por cuota y está publicado en nuestros precios: desde 100 € al mes una landing y 200 € al mes una web de hasta diez páginas, con alojamiento de alto rendimiento, correo con tu dominio y el mantenimiento incluido. La de 200 € añade un artículo al mes para que la web no se quede parada. Sin IVA y sin permanencia.
Los planes de presencia digital, desde 400 € al mes, incluyen lo mismo y suman la parte de contenidos, ficha de Google y campañas. Si solo quieres que alguien vigile la web que ya tienes, dilo y hablamos de eso; no hace falta contratar un plan entero.
Mantener no es rediseñar
Conviene separar las dos cosas, porque se confunden y ahí se va el presupuesto. El mantenimiento es que lo que ya existe siga en pie y al día. El rediseño es cambiar la estructura, los textos o la imagen, y eso se presupuesta aparte.
Una web bien mantenida aguanta perfectamente cuatro o cinco años. Hay tres señales que sí piden rehacerla, y ninguna es la edad:
- Ya no dice lo que vendes ahora. Has cambiado de servicios, de precios o de tipo de cliente y la web sigue contando lo de antes.
- No se puede actualizar sin romper algo. Cuando cada cambio pequeño necesita a un programador, el problema es de base.
- En el móvil no se puede usar. No lenta: inutilizable, con botones que no se pulsan y textos que no se leen.
Si no se cumple ninguna, el dinero rinde más en contenido y en posicionamiento que en una web nueva.
Cinco preguntas para tu proveedor actual
- ¿Cuándo se actualizó la web por última vez? Si nadie sabe la fecha, ya tienes la respuesta.
- ¿Dónde están las copias y cuánto histórico guardan?
- ¿Quién se entera si la web se cae un domingo?
- ¿A nombre de quién está el dominio y cuándo caduca?
- ¿Qué entra en la cuota y qué se factura aparte?
Son cinco minutos de conversación y evitan el disgusto de descubrirlo el peor día.

Cómo lo hacemos nosotros
El mantenimiento no se vende suelto: va dentro del servicio, en el mismo sitio donde está la web y el correo. Actualizamos con copia previa, comprobamos lo que vende después de tocar nada y avisamos nosotros cuando algo se tuerce, en vez de esperar a que lo veas tú.
Si además quieres que la web crezca y no solo que aguante, eso ya es contenido y posicionamiento SEO, y va en los planes mensuales. Y si lo que te pasa es que la web no aparece cuando te buscan, empieza por ahí antes de rediseñar nada.
Escríbenos y le echamos un vistazo a lo que tienes. En diez minutos se ve si está bien atendida o si está esperando a romperse.
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