Casi todas las webs se revisan mal: desde el ordenador del despacho, con fibra y con la página ya en la memoria del navegador. Así cualquiera vuela. La prueba de verdad es otra: coger el móvil, quitar el wifi y abrirla en una ventana de incógnito. Si a los tres segundos sigues viendo un fondo blanco, tienes una web lenta en el móvil, y eso se paga en llamadas que no entran.

«Lenta» no es una sensación, es un número
Hay una medida que resume bastante bien lo que percibe una persona: cuánto tarda en pintarse el elemento más grande de la pantalla —la foto de portada, el titular o el bloque principal—. Google la llama LCP y forma parte de las Core Web Vitals, las métricas que usa para valorar la experiencia de una página.
No hace falta ser técnico para verlo. Metes tu dirección en PageSpeed Insights, eliges la pestaña de móvil y te da el número y la lista de lo que sobra. Es gratis y tarda menos que un café.
Lo que de verdad frena una web (y casi nunca es «el servidor»)
Cuando revisamos webs de clientes nuevos, el reparto se repite. Estas cinco cosas explican la mayoría de los casos.
Las fotos subidas tal cual salen de la cámara
Es la número uno, con diferencia. Una imagen de móvil moderna ocupa entre tres y seis megas y mide seis mil píxeles de ancho; en la web se ve a mil. El navegador se descarga el original entero para enseñarlo pequeño. Con diez fotos así, la portada pesa más que una película corta. La solución no es quitar fotos: es servirlas al tamaño real y en formatos modernos como WebP o AVIF, que pesan la mitad o menos sin que se note la diferencia.

La plantilla que trae de todo
Muchas webs se montan sobre un tema comercial pensado para vender a todo el mundo: carruseles, animaciones, galerías, tiendas, reservas. Aunque no uses casi nada, el navegador se descarga la maquinaria completa. Es como llevar el maletero lleno todo el año por si un día haces mudanza.
Los scripts de terceros
El chat, el mapa incrustado, el píxel de publicidad, el aviso de cookies, la barra de reseñas y el reproductor de vídeo. Cada uno trae su propio código y su propia conexión. Solos no molestan; juntos añaden dos segundos largos y encima cargan antes que tu contenido.
El vídeo de fondo y las tipografías
Un vídeo de portada de doce megas es precioso en la presentación y un desastre con cobertura irregular. Y cada tipografía extra son dos o tres archivos más que bloquean el texto hasta que llegan.
El alojamiento de dos euros
Aquí sí influye el servidor: si la máquina está compartida con cientos de webs, el tiempo hasta la primera respuesta se dispara y todo lo demás llega tarde. No hace falta un servidor caro, hace falta uno que responda. En nuestros planes el alojamiento de alto rendimiento va incluido, precisamente para no discutir esto cada mes.
Por qué en el móvil es todo peor
La misma página que en tu ordenador tarda un segundo puede tardar cinco en un móvil, y no es culpa del teléfono. Se juntan tres cosas: la cobertura real de la calle o del metro, que no es la del wifi; un procesador que tarda más en interpretar el código; y una persona con prisa que está de pie, con una mano ocupada.
Ese es el escenario en el que se decide la mayoría de las llamadas de un negocio local. Si tu web se prueba solo en el escritorio, estás mirando la versión que casi nadie usa.
Lo que solemos encontrar al abrir una web por primera vez
Cuando un negocio nos pasa su dirección para mirarla, el diagnóstico se repite tanto que casi se puede predecir. Estos son los cuatro hallazgos habituales, por orden de frecuencia.
- La portada pesa entre ocho y quince megas y el 80 % son fotos que se ven a un tercio de su tamaño real. Con solo reconvertirlas se recupera la mitad del tiempo de carga.
- Hay plugins instalados que ya no se usan. Una galería que se probó una vez, un formulario que se sustituyó, un traductor que se quitó de la web pero no del servidor.
- El aviso de cookies carga antes que el contenido. Lo primero que ve el visitante es un cartel gris sobre un fondo vacío, y encima tiene que cerrarlo.
- Nadie ha vuelto a medir desde que se publicó. La web se entregó rápida hace tres años y ha ido engordando con cada foto y cada añadido.
Ninguno de estos cuatro es un fallo grave por separado. El problema es que se suman, y el que espera es siempre el mismo: el cliente que iba a llamarte.
Qué cambia cuando se arregla
Seamos honestos: mejorar la velocidad no te sube al primer puesto de Google por sí sola. Lo que hace es quitar un freno. Se nota en dos sitios: en la gente que ya llegaba a tu web y se iba antes de ver nada, y en las páginas que competían muy igualadas con otras, donde la experiencia acaba desempatando.
Si además tu problema es que no apareces, eso es otra conversación: la tenemos en por qué mi web no aparece en Google, y se trabaja con posicionamiento SEO, no con optimización de imágenes.
La comprobación de dos minutos
- Con datos móviles. Quita el wifi, abre una ventana de incógnito y escribe tu dominio. Cuenta hasta que puedas pulsar el teléfono.
- Con la herramienta. Pasa la portada y una página de servicio por PageSpeed Insights, en la pestaña de móvil.
- Con la competencia. Haz lo mismo con dos negocios que salgan antes que tú en la búsqueda. Es el mejor termómetro, mejor que cualquier nota sobre cien.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Qué se arregla en una tarde y qué necesita obra
No todo cuesta lo mismo. Suele haber dos grupos bien diferenciados.
- Rápido: comprimir y reconvertir las imágenes, quitar los scripts que ya nadie usa, activar caché y compresión, cargar las fuentes de otra manera y eliminar plugins muertos. Aquí se recupera la mayor parte del tiempo perdido.
- Con obra: cambiar una plantilla pesada, reordenar la página para que lo importante cargue primero o mover el alojamiento. Es más trabajo, y por eso conviene hacerlo cuando toca rediseñar, no a mitad de temporada.
Y una advertencia por experiencia: el plugin que promete arreglarlo todo con un botón a veces rompe la maquetación o deja el formulario sin enviar. Si lo instalas, revisa la web entera después, no solo la portada.

Cuánto cuesta tener la web rápida
Nuestros precios están publicados, y el alojamiento y el mantenimiento van dentro:
- Tu Landing, 100 € al mes: una página, alojamiento de alto rendimiento, un buzón con tu dominio y mantenimiento incluido.
- Tu Web, 200 € al mes: hasta diez subpáginas, dos buzones, un artículo al mes y mantenimiento.
- Presencia digital, desde 400 € al mes: lo anterior más contenidos, ficha de Google, reseñas respondidas y campañas.
Sin IVA, sin permanencia y con la migración de la web y del correo incluida, así que cambiar de proveedor no tiene coste de entrada. En qué incluye el mantenimiento web está el detalle de lo que se revisa cada mes, y en cuánto cuesta una página web, por qué dos presupuestos parecidos pueden no serlo.
Trabajamos desde Palamós, con negocios de Girona y Barcelona
Nuestra oficina está en Palamós y llevamos webs de negocios de las dos provincias. Esta parte del trabajo —medir, comprimir, limpiar y volver a medir— se hace igual de bien en remoto, y los cambios pequeños salen el mismo día en lugar de esperar una visita.
Si quieres saber cómo está la tuya, escríbenos por WhatsApp con la dirección de tu web. La abrimos con datos móviles, te decimos qué la está frenando y cuánto de eso se arregla sin tocar el diseño. Sin compromiso y el mismo día.
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