Las fotos para tu web son la parte del proyecto que más se retrasa y la que más decide. Alguien entra, mira tres imágenes y ya ha decidido si le pareces serio antes de leer una línea.

Por qué las fotos de banco no funcionan en la web de un negocio
Todos hemos visto la misma señora con casco amarillo sonriendo a un plano. El problema no es que sea guapa: es que no es tu taller. Quien busca un instalador de su barrio quiere ver el barrio, la furgoneta y la cara del que va a entrar en su casa.
Hay un sitio donde sí valen: un icono, un fondo abstracto, una ilustración para acompañar un artículo. Para eso están bien y no engañan a nadie. Para la página de inicio, la de servicios y la de contacto, no.
Y hay una razón práctica además de la estética: la misma foto de banco la están usando otros veinte negocios de tu sector. Si alguien compara tres webs y ve la misma imagen en dos, las dos pierden.
Nos ha pasado de encontrar la misma foto de recepción en dos clínicas de la misma comarca, una a diez minutos de la otra. Ninguna de las dos lo sabía. Cuando eso ocurre, las fotos para tu web dejan de sumar y empiezan a restar: quien las ve dos veces entiende, con razón, que ninguna de las dos es real.
Las seis fotos que necesita la web de casi cualquier negocio
No hacen falta cincuenta. Con seis bien hechas se monta una web entera, y se pueden repartir después por la ficha de Google y las redes.
1. La entrada, como se ve desde la acera
Es la que le dice a alguien que ya está delante que ha llegado al sitio correcto. Con luz de día, sin coches tapando y con el rótulo entero.
2. El sitio donde trabajas
El taller, la consulta, la cocina, la nave. Ordenado pero no vacío: un sitio impecable y sin nadie parece un catálogo, no un negocio.
3. La cara de quien atiende
La que más se mira de todas. No hace falta una sesión de estudio; hace falta que se reconozca a la persona que va a coger el teléfono.
4. El trabajo terminado
Dos o tres, de trabajos distintos y bien iluminados. Si vendes producto, el producto sobre fondo neutro; si vendes servicio, el resultado en casa del cliente, con su permiso.
5. El detalle
Las manos haciendo la parte que se te da bien. Es la foto que explica en un segundo lo que a los textos les cuesta un párrafo.
6. El antes y el después, si tu oficio lo permite
En reformas, jardinería, estética o reparación vale más que cualquier argumento. Con el mismo encuadre en las dos, que si no parece truco.
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Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Cómo se prepara un día de fotos para tu web
La víspera se decide todo y el día se ejecuta. Lo que hacemos nosotros cuando montamos una web es exactamente esto:
- Lista escrita. Las seis de arriba, más las que pida tu oficio. Sin lista se hacen ochenta fotos del mismo rincón y falta la de la entrada.
- La hora. Media mañana o media tarde. A mediodía la luz cae a plomo y todo sale duro; con el local cerrado y las persianas bajadas, no hay nada que hacer.
- Media hora de orden. Cables, cajas, papeles y el calendario de hace dos años. Es lo que más cambia el resultado y no cuesta dinero.
- Ropa de trabajo de verdad. La camisa nueva se nota. El mono con manchas de trabajar, también, y ese cuenta a favor.
- Alguien que no salga en la foto. Que mire la pantalla, avise de lo que sobra y vaya tachando la lista.
En dos horas se cubre lo de un negocio normal. Alargarlo más suele significar que faltaba la lista.

Con el móvil también se puede: cinco reglas
- Limpia la lente. Suena tonto y arregla la mitad de las fotos borrosas.
- Luz de ventana, nunca flash. Coloca a la persona mirando hacia la ventana, no de espaldas.
- Horizontal para la web, vertical para redes. Haz las dos de cada escena y te ahorras repetir el día.
- Acércate en vez de hacer zoom. El zoom del móvil recorta y estropea; los pies, no.
- Diez fotos de cada cosa. Cuestan lo mismo y siempre hay una en la que nadie parpadea.
Lo que arruina una foto buena: el peso y el nombre
Una foto de móvil sale con cuatro o cinco megas. Subida tal cual a la web, en el móvil de tu cliente esa página tarda una eternidad, y de eso hablamos entero en por qué tu web va lenta en el móvil. Antes de subirlas hay que ajustarlas de tamaño y convertirlas a WebP, que es el formato con el que las dejamos nosotros.
Después va la parte que casi nadie hace: el nombre del archivo y el texto alternativo. Ni «IMG_2048.jpg» ni «foto1». La documentación de Google sobre imágenes pide lo mismo que el sentido común: que el nombre describa lo que se ve y que el texto alternativo lo cuente para quien no puede verla. Qué palabras usar está en cómo elegir las palabras clave.
Fotos con personas: pide permiso antes
Si en la foto se reconoce a alguien —un empleado, un cliente, el vecino que pasaba—, hace falta su permiso para publicarla. Es el derecho a la propia imagen, recogido en la Ley Orgánica 1/1982. No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico, pero la práctica es sencilla: un papel de dos líneas firmado el mismo día del reportaje, y guardado.
Con las fotos de trabajos hechos en casa de un cliente, lo mismo: se pregunta antes de publicar, aunque no salga nadie. Un salón reconocible también es de alguien.
Dónde van, además de la web
Un consejo antes de repartirlas: guarda los originales en una carpeta con la fecha, sin tocar. Las versiones ligeras son para publicar; el día que cambies de web o necesites imprimir un cartel vas a querer la foto entera, no la de 400 píxeles de ancho que subiste hace tres años.
Las mismas seis dan para mucho más. En la ficha de Google las fotos propias son de lo que más mueve, y Google publica sus directrices sobre las fotos de la ficha: nítidas, reales y sin marcos ni texto encima. En redes se reutilizan las verticales. Y en los presupuestos que mandas por correo, la del trabajo terminado vale más que dos párrafos.

Cuánto cuesta tener fotos propias para tu web
El día de fotos en el local lo hacemos nosotros cuando montamos la web, junto con la primera reunión; es la parte que sí merece ir en persona. La web va en los planes publicados: 100 € al mes la landing de una página y 200 € la web de hasta diez subpáginas, con hosting y correo dentro. Los planes de presencia de 400, 750 y 1.500 € añaden artículos mensuales y ficha de Google. Todo sin IVA y sin permanencia.
Si prefieres hacerlas tú, tampoco pasa nada: con la lista de arriba y un móvil decente sale bien. La parte de dejarlas ligeras, nombradas y con su texto alternativo entra dentro del trabajo de posicionamiento SEO.
La comprobación de diez minutos
- Abre tu web y cuenta cuántas fotos son de tu negocio de verdad.
- Mira si está la de la entrada. Casi nunca está.
- Busca una imagen tuya en el buscador de imágenes de Google y mira si aparece alguien más con la misma.
- Pincha con el botón derecho en una foto y mira cómo se llama el archivo.
- Abre la web con datos, sin wifi, y cuenta hasta que carguen todas.
Si algo de esto falla, ya tienes plan para el próximo martes. Y si quieres que lo miremos nosotros, mándanos por WhatsApp el enlace de tu web: te decimos qué fotos faltan y cuáles cambiaríamos primero.
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