Cuando hablamos de diseño web en Sant Boi de Llobregat con un negocio de aquí, la conversación casi nunca empieza por el diseño. Empieza por una queja concreta: «cambiar el horario me cuesta dos correos y tres días». Ese es el problema de verdad, y no se arregla con una plantilla más bonita.

Una ciudad de negocios pequeños
Los números lo explican mejor que cualquier discurso. Según el Idescat, Sant Boi tiene 85.317 habitantes en 21,47 km², lo que da una densidad de 3.973,8 habitantes por kilómetro cuadrado. Pero el dato que importa para esto es otro: hay 1.894 cuentas de cotización y 4.425 autónomos, y 4.105 afiliaciones en centros de hasta nueve trabajadores.
Traducido: la mayoría de los negocios de la ciudad son una persona o un puñado de personas. Aquí nadie tiene un departamento que llame a la agencia cada martes. Si la web solo se puede tocar desde fuera, no se toca.
El problema no es el diseño, es que está congelada
Webs correctas, con buenas fotos, que llevan tres años con el horario de hace tres años. La cadena siempre es la misma: hay que cambiar algo, hay que escribir a alguien, hay que esperar, da pereza, se deja para la semana que viene y no se cambia nunca.
El coste no se ve en ninguna factura y es de los más caros que hay: el cliente lee un horario viejo, se planta en la puerta y se encuentra cerrado. Ese cliente no vuelve a mirar la web, vuelve a mirar la del de al lado.
La prueba del jueves por la tarde
Es la más rápida que conocemos y la puedes hacer ahora mismo. Entra en tu web e intenta cambiar el horario del jueves por la tarde. Nada más.
Si lo haces en dos minutos, la web es tuya. Si tienes que escribirle a alguien, la web es de otro y tú solo la estás alquilando. No es una cuestión técnica, es una cuestión de a quién tienes que pedir permiso para contar lo que pasa en tu negocio.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
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Las seis cosas que tienes que poder cambiar tú
No hace falta que puedas rehacer la web entera. Hace falta que puedas tocar lo que cambia, que es siempre lo mismo y siempre poco.
- El horario y los festivos, incluida la semana rara de agosto.
- El teléfono, el WhatsApp y la dirección, que cambian menos pero cuando cambian corre prisa.
- Los precios y las tarifas que tengas publicadas.
- Las fotos, para poner las del trabajo de este mes y no las del primer día.
- Los textos de cada servicio, cuando dejas de hacer algo o empiezas con otra cosa.
- Un aviso temporal arriba: cerramos por vacaciones, estamos de obras, hay la calle cortada.
Ninguna de las seis toca la estructura de la web. Son datos, no obra.
Y las cuatro que es mejor no tocar
Esto no es desconfianza, es que cuatro cosas concretas se rompen con mucha facilidad y se arreglan con mucha dificultad.
- La estructura y las direcciones de las páginas. Cambiar una dirección sin redirección tira por la borda posiciones que costaron meses: está en migrar la web sin perder posiciones.
- Cuántas páginas hay y de qué va cada una, que es una decisión de estrategia y no de mantenimiento: lo contamos en la estructura de una página web.
- Los títulos y las descripciones que salen en Google, que se escriben una vez y con criterio.
- Los formularios y a dónde llegan, porque cuando dejan de llegar nadie se entera hasta que pasa un mes.
Lo que cambia cada semana en Sant Boi

Hay un detalle de esta ciudad que no tienen las de al lado: por aquí pasa el parque agrario del Baix Llobregat, y el Idescat cuenta 668 hectáreas de superficie agrícola en 84 explotaciones dentro del término municipal. Donde hay temporada, lo que vendes cambia cada pocas semanas.
Y no pasa solo en el mostrador de una frutería. Le pasa al taller que este mes hace revisiones antes de la ITV, a la peluquería que cambia el precio del color y a la clínica que abre los sábados de invierno. El negocio se mueve más rápido que las webs a las que hay que pedir permiso.
El horario tiene que cuadrar en dos sitios
Este es el error más repetido y el más barato de arreglar. El horario vive en dos sitios: en tu web y en tu ficha de Google. Cuando cambias uno y te olvidas del otro, el cliente ve dos verdades distintas y se cree la que le sale antes, que casi siempre es la de Google.
Por eso los dos cambios tienen que costar lo mismo: dos minutos. Cómo se monta y qué mirar cada mes está en la ficha de Google Business, y de eso también van nuestros artículos para Google Business.
Cómo se hace una web que se deja tocar sin romperse
La clave no es dar más permisos, es dar los justos y que sean evidentes. Lo que nos funciona después de unos cuantos años es esto.
- Campos, no páginas en blanco. Un recuadro que pone «horario» y otro que pone «aviso», no un editor infinito donde se puede descuadrar todo.
- Lo que cambia, separado de lo que no. El diseño por un lado y los datos por otro, para que tocar un precio no mueva nada de sitio.
- Vista previa antes de publicar, para ver cómo queda sin jugársela.
- Copia automática antes de cada cambio y un botón para volver atrás.
Con eso, una persona que no ha tocado una web en su vida cambia el horario sin miedo. Y el miedo es lo que de verdad congela las webs.
El error de pedir el gestor más grande
Mucha gente pide «un WordPress con todo» pensando que así tendrá libertad, y consigue lo contrario: un panel con cuarenta opciones, veinte extensiones que se actualizan solas y la sensación de que si tocas algo lo rompes. Al final no toca nada.
Cuándo compensa un gestor conocido y cuándo es mejor algo pequeño hecho a medida lo comparamos en WordPress o web a medida. Y lo que tiene que incluir el mantenimiento, en mantenimiento web.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Poder cambiarla es la mitad; la otra mitad es tenerla
De poco sirve poder editar la web si el dominio, el alojamiento y el correo están a nombre de quien te la hizo. Es lo primero que miramos cuando entra un cliente nuevo, y es lo que más disgustos da cuando está mal.
Cómo se comprueba en cinco minutos está en de quién es tu dominio, y el orden para no perder nada por el camino, en cambiar de agencia web.
Qué pedimos antes de ponernos

Dos listas cortas, y las dos las escribe el cliente en diez minutos. La primera: qué cosas cambian en tu negocio y cada cuánto. La segunda: quién las va a cambiar.
Si la respuesta a la segunda es «nadie, ya lo haréis vosotros», también vale y lo montamos así, pero conviene decirlo desde el principio, porque la web se diseña distinta. Lo que no funciona es suponerlo.
Cuánto cuesta una web en Sant Boi de Llobregat
Nuestras tarifas están publicadas en precios, sin pedir presupuesto para saber el precio. Tu Landing son 100 € al mes, una sola página que explica lo que haces y recoge contactos. Tu Web son 200 € al mes, con hasta diez subpáginas y un artículo al mes. Las dos llevan dominio, alojamiento de alto rendimiento, correo y mantenimiento dentro, y el dominio va a nombre de tu empresa.
Si además quieres contenido, ficha de Google trabajada y posicionamiento en las IA, los planes de presencia son de 400, 750 y 1.500 € al mes. Todo más IVA y sin permanencia. Qué cambia de un presupuesto a otro lo desmenuzamos en cuánto cuesta una página web.
Desde Sant Antoni de Calonge, con negocios de Sant Boi
Trabajamos desde el Palau Firal de Sant Antoni de Calonge y llevamos webs de negocios de toda la comarca. Para lo de aquí, el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat publica los trámites de comercio y la agenda de la ciudad, y el Consell Comarcal del Baix Llobregat recoge los programas de apoyo a empresas de la comarca.
Si quieres ver cómo planteamos una web en una ciudad vecina, el de al lado es diseño web en Cornellà de Llobregat. Y si prefieres ir al grano: mándanos por el formulario o por WhatsApp la dirección de tu web actual y qué es lo último que quisiste cambiar y no pudiste. Con eso te decimos si hay que rehacerla o solo abrirle la puerta.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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