SEO

Migrar la web sin perder posiciones: lo que hay que hacer antes de tocar nada

Cambiar de proveedor, de servidor o de diseño no tiene por qué costarte visitas. Las pierde quien hace la mudanza sin lista.

Hay una frase que oímos mucho: «desde que rehicimos la web nos ha bajado todo». Casi nunca es por el diseño. Es porque en la mudanza se cambiaron las direcciones de las páginas y nadie dejó el aviso de reenvío. Migrar la web sin perder posiciones es perfectamente posible, pero se decide antes de tocar nada, no después.

Mano etiquetando una caja de mudanza, el mismo cuidado con las etiquetas que pide migrar una web

Migrar no siempre significa lo mismo

Debajo de la misma palabra hay cuatro operaciones muy distintas, y no todas tienen el mismo riesgo:

  • Cambiar de alojamiento manteniendo el dominio y las URL. Es la más sencilla: si todo se copia bien, para Google no ha pasado nada.
  • Rehacer la web con el mismo dominio pero cambiando las direcciones de las páginas. Aquí es donde se pierden posiciones si no hay redirecciones.
  • Cambiar de dominio. El caso más delicado, y el que más tarda en asentarse.
  • Pasar de http a https o cambiar entre con y sin «www». Suena menor y también necesita redirecciones.

Y hay una cosa que conviene tener clara antes de empezar: si lo que buscas es que la web rinda mejor, el trabajo de fondo es el posicionamiento SEO, no el rediseño. Lo que Google penaliza no es el cambio: es encontrarse con páginas que devuelven error donde antes había contenido. Su documentación lo explica en la guía de migraciones con cambio de URL, y merece la pena leerla antes de encargar un rediseño.

Qué se rompe de verdad

Estas son las cinco cosas que vemos rotas cuando alguien nos llama después de una migración mal hecha:

1. Las direcciones antiguas devuelven error

El artículo que traía visitas todos los meses ahora está en otra dirección y la vieja da un 404. Google tarda semanas en darse cuenta, y mientras tanto pierdes las posiciones que tenía esa página. Se arregla con una redirección 301 de cada dirección antigua a la nueva equivalente, no todas a la portada, que es el error clásico.

2. La web nueva sale bloqueada

Casi todas las webs se construyen en un dominio de pruebas que se cierra a los buscadores para que no se indexe a medias. Si ese bloqueo viaja a producción, tu web desaparece de Google en pocas semanas sin ningún aviso.

3. Los textos se quedan por el camino

Un rediseño suele acortar los textos porque queda más limpio. El problema es que la página que posicionaba lo hacía por lo que decía. Si de mil palabras pasas a doscientas, has quitado justo aquello por lo que te encontraban.

4. El correo cae con la web

Mover el dominio sin llevar los buzones deja a la empresa sin correo un día entero, y a veces con mensajes perdidos. Es la parte que más disgustos da y la que menos aparece en los presupuestos.

5. Nadie mira los enlaces internos

Los enlaces del menú, del pie y de dentro de los textos siguen apuntando a las direcciones viejas. La web funciona, pero por dentro está llena de callejones sin salida.

¿Quieres saber qué te costaría a ti?

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

La lista de antes de tocar nada

Media hora de preparación evita meses de recuperación:

  • Exporta la lista completa de URL actuales. De Search Console, del sitemap o rastreando la web. Sin esa lista no hay redirecciones posibles.
  • Apunta qué páginas traen tráfico y por qué búsquedas. Esas son las intocables.
  • Guarda una copia entera de la web y de la base de datos, y compruébala. Una copia sin restaurar no es una copia; el INCIBE publica material gratuito sobre cómo hacerlas bien.
  • Prepara el mapa de redirecciones antigua → nueva, una por una, antes de publicar.
  • Confirma quién tiene el dominio y los accesos. Si el dominio está a nombre de la agencia anterior, esa conversación conviene tenerla antes.
  • Avisa a quien lleva el correo y ten a mano las contraseñas de los buzones.

Y la lista del mismo día del cambio

  • Quita el bloqueo de indexación y comprueba el robots.txt en tudominio.com/robots.txt.
  • Prueba veinte URL antiguas a mano. Si redirigen a su página equivalente, vas bien.
  • Envía el sitemap nuevo en Search Console y pide la indexación de las páginas que más venden.
  • Manda un correo de prueba desde una cuenta externa y comprueba que llega y que se puede responder.
  • Rellena tu propio formulario y mira si el aviso te llega.
  • Revisa el certificado y que todo cargue por https sin avisos.

Google mantiene una página específica sobre las redirecciones y cómo usarlas. Es la parte más aburrida del proceso y la que decide el resultado.

Hombre con la mano en la cara frente al portátil tras ver que la web ha perdido visitas

Cuánto tarda en recuperarse

Incluso bien hecha, una migración con cambio de direcciones mueve el terreno unas semanas. Lo normal:

  • Cambio solo de alojamiento, mismas URL: no debería notarse nada.
  • Rediseño con URL nuevas y redirecciones correctas: dos o tres semanas de baile y vuelta a la posición anterior, a veces mejor si la web nueva es más rápida.
  • Cambio de dominio: de uno a tres meses hasta estabilizarse, y conviene mantener las redirecciones al menos un año.

Si al mes y medio no se ha recuperado nada, el problema no es la paciencia: hay algo mal montado. Y si te interesa el fondo del asunto, escribimos aparte sobre los plazos reales del SEO.

Ya he migrado y he perdido posiciones: qué hago

Si la mudanza ya está hecha y el tráfico ha caído, no sirve esperar. El orden para averiguar qué pasó es este, y se hace en una tarde:

  • Mira si estás indexado. Escribe en Google site:tudominio.com. Si aparecen dos páginas donde antes había cuarenta, el problema es de bloqueo o de indexación, no de posiciones.
  • Revisa el informe de páginas de Search Console. Ahí sale con nombre y apellidos: «excluida por la etiqueta noindex», «bloqueada por robots.txt», «no encontrada (404)».
  • Coge la lista de las diez páginas que más traían y prueba sus direcciones antiguas una por una. Cada 404 es una posición que se está cayendo.
  • Compara los textos. Abre la versión guardada de la página antigua y la nueva. Si falta la mitad del contenido, ahí tienes la explicación.

Con esas cuatro comprobaciones se identifica el 90 % de los casos. Lo que se recupera arreglando redirecciones vuelve en semanas; lo que se perdió por quitar contenido hay que volver a escribirlo.

Cambiar de proveedor sin que te cueste dinero

Hay una razón por la que mucha gente aguanta con una agencia que no le convence: el miedo a la mudanza. Que se pierda el correo, que la web esté caída un día, que haya que pagar dos veces.

En nuestros planes la migración de la web y de los correos va incluida, y está publicada así en nuestros precios: desde 400 € al mes en Presencia Básica, con alojamiento de alto rendimiento, diez buzones, tres artículos en la web, tres en la ficha de Google y las reseñas contestadas. Los planes de 750 € y 1.500 € suman más contenidos y campañas. Sin IVA y sin permanencia.

Si solo quieres la web, Tu Landing son 100 € al mes y Tu Web 200 € al mes, con hosting, correo y mantenimiento dentro. La migración también entra: cambiar no tiene coste de entrada.

Y una cosa que decimos siempre: si tu web actual funciona bien, la dejamos donde está o la traemos, según lo que convenga. No hay ningún motivo para rehacer algo que ya rinde.

Portapapeles con una lista de comprobación junto al portátil para repasar la migración de la web

Antes de encargar el rediseño, pregunta esto

  • ¿Se mantienen las direcciones de las páginas? Si cambian, ¿hay mapa de redirecciones?
  • ¿Quién comprueba las URL antiguas después de publicar, y con qué lista?
  • ¿Los textos que hoy posicionan se conservan?
  • ¿El correo se migra el mismo día y quién está pendiente si algo falla?
  • ¿A nombre de quién quedan el dominio y el alojamiento?

Cinco preguntas que se contestan en un minuto y que separan una mudanza tranquila de tres meses de sustos. Si te queda alguna sin respuesta clara, escríbenos por WhatsApp y te decimos qué haríamos nosotros en tu caso.

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Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

FAQ

Preguntas frecuentes sobre migrar una web

¿Se pierden posiciones al cambiar de hosting?+

Si el dominio y las direcciones de las páginas se mantienen, no debería notarse nada: para Google la web sigue siendo la misma. Lo único que cambia es el servidor. De hecho, si el alojamiento nuevo es más rápido, la experiencia mejora y eso juega a favor. Los problemas aparecen cuando, aprovechando el cambio, se tocan también las URL sin preparar redirecciones.

¿Qué es una redirección 301 y por qué importa tanto?+

Es la forma de decirle al navegador y a Google que una página se ha mudado de forma permanente a otra dirección. Con ella, quien entra por el enlace antiguo llega al contenido nuevo y el buscador traslada la mayor parte del valor acumulado. Sin ella, la dirección antigua devuelve error y esa página empieza de cero. El error más común es redirigirlo todo a la portada en vez de a la página equivalente.

¿Cuánto tarda Google en recuperar las posiciones tras una migración?+

Con las redirecciones bien hechas y las mismas páginas, entre dos y tres semanas de movimiento antes de estabilizarse. Un cambio de dominio tarda más: de uno a tres meses, y conviene mantener las redirecciones al menos un año. Si a las seis semanas no se ha recuperado nada, no es cuestión de esperar más: hay algo mal montado.

¿Puedo migrar la web sin que se caiga el correo?+

Sí, pero hay que planificarlo. El correo y la web usan el mismo dominio pero son servicios distintos, así que los buzones se migran aparte, con sus mensajes y sus contraseñas. Lo prudente es hacerlo con la nueva bandeja ya preparada, avisar a quien la usa y comprobar el envío y la recepción el mismo día. En nuestros planes la migración de la web y de los correos va incluida.

¿Cuánto cuesta migrar una web?+

Depende de quién la haga. En nuestros planes está incluida y publicada como tal: desde 400 € al mes en presencia digital, y también en Tu Landing (100 € al mes) y Tu Web (200 € al mes), con alojamiento, correo y mantenimiento dentro. La incluimos precisamente para que cambiar de proveedor no cueste dinero ni disgustos.

¿Tengo que rehacer la web para cambiar de agencia?+

No, y conviene desconfiar de quien lo dé por hecho. Si tu web funciona, es rápida y se puede actualizar, lo lógico es traerla tal cual y dedicar el presupuesto a lo que trae clientes. Rehacerla tiene sentido cuando no se puede tocar sin llamar a un programador o cuando cuenta un negocio que ya no es el tuyo.

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