El dueño de un taller de carpintería de Olot decide un domingo que su web necesita un blog. Le pide a una herramienta de inteligencia artificial treinta artículos sobre cocinas a medida, armarios y reformas, y esa misma tarde los tiene publicados. Se leen bien, no tienen faltas y todos acaban con un botón de contacto. Tres meses después no han traído casi ninguna visita. Lo que sí ha llegado es una clienta que pregunta por «la garantía de diez años en todas las cocinas» que promete uno de los artículos. El taller no ofrece esa garantía: la escribió la herramienta. Esto resume bien qué pasa con el contenido generado por IA cuando se publica sin revisar. Google no lo castiga por estar hecho con IA, pero tampoco tiene motivos para enseñarlo, y lo que diga el texto lo firmas tú.

¿Google penaliza el contenido generado por IA?
No por el hecho de usar IA. Google lo dejó claro en 2023, en una entrada de su blog para webmasters: el uso adecuado de la IA o la automatización no infringe sus directrices. En la misma entrada añade una frase que conviene recordar: el uso de la IA no da ningún beneficio especial a tu contenido, porque «se trata simplemente de contenido». Si es útil, original y fiable, puede posicionar. Si no lo es, no, lo haya escrito una persona o una máquina.
Lo que sí va contra las normas es usar la automatización para manipular los resultados. En sus directrices sobre el uso de contenido generado por IA, actualizadas en octubre de 2026, Google lo explica así: la IA generativa puede ser especialmente útil para investigar un tema y añadir estructura a un contenido original, pero generar muchas páginas sin aportar nada a quien las lee puede infringir su política de spam.
Dónde está la línea: muchas páginas que no aportan nada
Esa política tiene nombre: abuso de contenido a gran escala. En sus políticas de spam, Google lo define como generar muchas páginas con la finalidad principal de manipular el posicionamiento en lugar de ayudar a los usuarios, «independientemente de cómo se haya creado». Entre sus ejemplos están usar herramientas de IA generativa para crear muchas páginas sin añadir valor, juntar trozos de otras webs y traducir o cambiar palabras por sinónimos de forma automática para multiplicar páginas.
Fíjate en que lo que se castiga es la intención y el resultado, no la herramienta. Treinta artículos que repiten lo que ya dice cualquier otra web son un problema aunque los haya escrito una persona. Y tres artículos hechos con ayuda de la IA, revisados y con datos de tu negocio, son contenido normal.

Las páginas por pueblo con el nombre cambiado
Hay una tentación que la IA ha puesto muy barata: crear una página para cada pueblo de la comarca con el mismo texto y el nombre cambiado. «Carpintería en Olot», «Carpintería en Banyoles», «Carpintería en Besalú»… Google las llama páginas puerta, y uno de sus ejemplos es justamente tener varias páginas orientadas a ciudades concretas que acaban llevando a la misma página.
Una página por zona tiene sentido cuando hay algo distinto que contar de cada sitio: trabajos hechos allí, cómo llegar, horarios, lo que te piden en esa zona. Si lo único que cambia es el nombre del pueblo, mejor una buena página general que nombre las zonas donde trabajas.
El fallo que más vemos: datos que la IA se inventa
Es el riesgo más inmediato, y no tiene nada que ver con Google. Las mismas directrices lo explican sin rodeos: los modelos generativos no consultan datos, sino que predicen la siguiente palabra más probable, así que lo que escriben puede contener imprecisiones, lo que se conoce como alucinaciones. Google pide verificar a mano todo el contenido generado con IA antes de publicarlo.
En una web de empresa, las alucinaciones caen casi siempre en los mismos sitios:
- Precios que no son los tuyos, o que eran de otra empresa.
- Garantías, plazos y condiciones que no ofreces, como la del taller de Olot.
- Datos y estadísticas sin fuente, que suenan bien y no existen.
- Normativa mal citada o desactualizada.
- Servicios que no haces, o zonas donde no trabajas.
Y esa revisión no se acaba en el texto. Google la extiende a lo que se ve en los resultados de búsqueda: el título de la página, la descripción, los datos estructurados y el texto alternativo de las imágenes.
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Por qué un texto genérico no posiciona (ni hace que la IA te cite)
Aunque no tenga ningún error, un artículo que dice lo mismo que otros cien tiene poco que hacer. Para escribir «cinco consejos para elegir cocina» la herramienta junta lo que ya está publicado, y eso Google ya lo tiene en otras páginas.
Con los resúmenes de IA del buscador pasa lo mismo. En su guía sobre cómo optimizar para estas funciones, Google aconseja crear contenido propio a partir de lo que sabes y no limitarte a repetir lo que otros ya han dicho en internet ni lo que podría producir fácilmente un modelo de IA. Pone como ejemplo de texto genérico algo como «7 consejos para quienes compran una casa por primera vez», y como contenido útil el que sale de la experiencia de primera mano. Si tu artículo es lo que cualquier IA escribiría, no aporta nada que la IA no tenga ya. Cómo se trabaja para que las IA te recomienden lo contamos en posicionamiento GEO: que la IA te recomiende.
Lo que solo puedes poner tú
Lo que diferencia un artículo es lo que no está en internet:
- Tus precios reales, o al menos las horquillas en las que te mueves.
- Los plazos de verdad: cuánto tarda un armario a medida en tu taller.
- Casos y fotos de trabajos tuyos.
- Las preguntas que te hacen tus clientes cada semana, contestadas como las contestas tú.
- Lo que sabes de tu zona: qué se pide más, qué falla, qué recomiendas.
Por eso un buen artículo empieza antes de escribir, eligiendo qué busca tu cliente. Lo explicamos en cómo elegir las palabras clave.

Para qué sí sirve la IA al escribir para tu web
Usada con cabeza, la IA ahorra horas de trabajo y no hace falta renunciar a ella. Los usos que mejor funcionan son los que la propia Google menciona, investigar y ordenar:
- Buscar ideas y las preguntas habituales sobre un tema.
- Ordenar un esquema: qué va primero, qué apartados faltan.
- Hacer un primer borrador que luego reescribes con tus datos.
- Repasar la ortografía, las frases largas o lo que no se entiende.
- Ayudar a traducir a otro idioma, siempre que alguien que lo hable revise el resultado. Si tu web está en catalán y castellano, cómo organizarla lo explicamos en web en catalán y castellano.
El orden importa: primero lo que sabes tú, después la herramienta, y al final una persona que lo lea entero antes de publicar. Así, el contenido generado por IA te ahorra el trabajo pesado y lo que se publica sigue siendo tuyo.
Cómo revisar el contenido generado por IA antes de publicarlo
- Comprueba cada dato: precios, plazos, cifras, nombres y normas. Si no puedes comprobarlo, quítalo.
- Añade lo tuyo: un caso, una foto, una cifra de tu negocio, una opinión que se pueda discutir.
- Quita el relleno: introducciones que no dicen nada, frases como «en el mundo actual», resúmenes que repiten lo anterior.
- Léelo en voz alta. Si no suena como hablarías tú con un cliente, reescríbelo.
- Revisa lo que no se ve a simple vista: el título, la descripción, el texto alternativo de las fotos y los enlaces.
- Mira la extensión con criterio. Google dice que no tiene un número de palabras preferido. Un artículo tiene que ser tan largo como haga falta para responder bien, ni más ni menos.
¿Hay que avisar del contenido generado por IA?
Según Google, avisar de que se ha usado IA es útil en el contenido donde alguien podría preguntarse «¿cómo se ha creado esto?», y lo recomienda cuando sea razonable. En un artículo revisado y reescrito por una persona, con datos de tu negocio, no suele hacer falta.
También hay una parte legal. El Reglamento europeo de inteligencia artificial, aplicable desde el 2 de agosto de 2026, obliga a avisar cuando se publica un texto generado con IA para informar al público sobre asuntos de interés público. La obligación no se aplica si el texto ha pasado por una revisión humana o un control editorial y alguien responde de lo publicado. Un blog de empresa no suele estar en ese caso, pero si escribes sobre temas de interés público, consúltalo. No somos abogados, y cada caso tiene sus matices.
La firma, de una persona de verdad
Google recomienda firmar el contenido cuando el lector pueda preguntarse quién lo ha escrito, y avisa de que inventarse autores con retratos generados por IA, nombres falsos o títulos que no existen es una forma de engaño que le resta confianza a la página. Una firma real, con una ficha que diga quién es y a qué se dedica, suma. Lo explicamos en la página «Sobre nosotros».
Cinco señales de contenido generado por IA sin revisar
- Empieza por «en el mundo actual» o por una frase que podría abrir cualquier artículo.
- No hay ni una cifra, un nombre o un ejemplo del negocio que lo publica.
- Todo va de tres en tres: tres adjetivos, tres ventajas, tres consejos.
- Promete cosas que nadie ha pedido, como garantías, descuentos o servicios que no existen.
- Acaba con una conclusión que repite lo anterior con otras palabras.
Si tu blog tiene varias de estas, no hace falta borrarlo todo. Muchas veces basta con reescribir los artículos que más visitas reciben y quitar los que no aportan nada. Cuándo sirve un blog y cuándo no lo tienes en blog para empresas.
Cuánto cuesta que escribamos los artículos de tu web
Los artículos web los escribimos nosotros. Nos apoyamos en herramientas para investigar y organizar, pero el texto se revisa y se ajusta a mano, con tu forma de hablar y con datos de tu negocio, y antes de empezar te pasamos la lista de temas para que la valides. Van dentro de los planes publicados en nuestros precios:
- Tu Web, 200 € al mes: la web con hasta diez subpáginas, hosting, dos buzones y un artículo al mes.
- Presencia Básica, 400 € al mes: tres artículos al mes en tu web y tres en tu ficha de Google, además del posicionamiento en las IA.
- Presencia Media y Avanzada, 750 y 1.500 € al mes: cinco o siete artículos al mes en la web y otros tantos en la ficha, con gestión de campañas.
Todo más IVA y sin permanencia: se factura mes a mes y para dejarlo basta con avisar con treinta días.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Te decimos qué cambiaríamos de tus textos
Somos tres socios y trabajamos en el Palau Firal de Sant Antoni de Calonge, al lado de Palamós, con negocios de toda la provincia de Girona y de Barcelona.
Si tu web o tu blog tienen textos hechos con IA y no sabes si te ayudan o te restan, mándanos la dirección por WhatsApp. Los leemos y te decimos cuáles reescribiríamos, cuáles quitaríamos y qué datos les faltan, sin compromiso. Si lo prefieres, escríbenos desde el formulario de contacto.
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