Escribe en ChatGPT «qué empresa me recomiendas para hacerme la web en Girona» y verás lo mismo que ve tu cliente: tres nombres, una frase explicando cada uno y poco más. No hay diez enlaces azules, ni segunda página, ni resultados patrocinados que puedas comprar. Si tu negocio no está en esa respuesta, para esa persona no existe. Trabajar para aparecer ahí es lo que llamamos posicionamiento GEO.

Qué es el posicionamiento GEO
GEO son las siglas de generative engine optimization, optimización para motores generativos. Dicho de otra manera: conseguir que ChatGPT, Gemini, Perplexity o el resumen con inteligencia artificial que Google enseña arriba del todo sepan quién eres, entiendan a qué te dedicas y te nombren cuando alguien pregunta por lo tuyo.
Lo que cambia respecto al buscador de toda la vida es el formato de la respuesta. Google daba una lista de veinte enlaces y el cliente elegía. La IA elige por él y devuelve dos o tres nombres con un motivo. Por eso el juego ya no es entrar en la primera página: es entrar en la frase.
Google explica en su propia documentación para desarrolladores cómo funcionan las funciones con IA en la búsqueda y qué necesita una página para poder aparecer en ellas. Merece la pena leerlo antes de encargar nada, aunque solo sea para detectar a quien te venda humo.
En qué se parece al SEO y en qué no
El posicionamiento SEO clásico busca que salgas arriba en una lista de resultados. El GEO busca que te citen dentro de una respuesta escrita. Comparten cimientos —una web que se entienda, contenido que responda de verdad, buena reputación— y por eso quien tiene el SEO trabajado parte con ventaja. Pero hay diferencias que se notan en el día a día:
- Cambia la unidad de medida. En SEO cuentas posiciones y visitas. En GEO cuentas menciones: cuántas veces sales cuando se pregunta por tu sector y tu zona, y cómo te describen.
- Cambia el formato del contenido. Una IA se lleva mejor con una respuesta clara en las dos primeras líneas que con mil palabras de introducción antes de decir el precio.
- Cambia el peso de lo que dicen otros. Las menciones en directorios, medios locales, foros y reseñas pesan mucho, porque el modelo las usa para decidir de quién se fía.
El GEO no sustituye al SEO. Se trabajan a la vez, y lo normal es que el segundo tire del primero.
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De dónde saca la IA los nombres que recomienda
Ninguna IA se inventa a quién recomendar. Tira de lo que hay publicado sobre ti y de lo que puede leer en tiempo real. Hay tres fuentes que se repiten siempre.
Tu web, si se puede leer y entender
Si tu página tarda ocho segundos, esconde los servicios detrás de un menú raro o no dice en ningún sitio dónde trabajas, la máquina se queda sin material. Las páginas que mejor funcionan tienen una estructura aburrida y clara: un servicio por página, el precio o la horquilla, la zona, y preguntas con sus respuestas.
Lo que otros dicen de ti
Aquí entran las reseñas, las menciones en prensa local, los directorios del sector y cualquier sitio donde aparezca tu nombre junto a lo que haces. Un negocio del que nadie habla es difícil de recomendar. Los artículos en la ficha de Google ayudan justo en esto: generan material fresco y publicado sobre lo que haces, con tus palabras.
Que tus datos digan siempre lo mismo
Nombre, dirección, teléfono, horarios y servicios tienen que coincidir en la web, en la ficha de Google y en los directorios donde estés. Cuando una fuente dice una cosa y otra dice otra, el modelo baja la confianza y tira por el camino seguro: nombrar a otro.

Qué se toca en una web para que la IA la entienda
Esta es la parte de fontanería, la que casi nadie enseña porque no luce en una presentación:
- Responder en las primeras líneas. Cada página empieza contestando la pregunta que la trae, y después ya viene el desarrollo.
- Preguntas frecuentes de verdad. Las que te hacen por teléfono, con la respuesta que das por teléfono. No relleno.
- Datos estructurados. El marcado de schema.org es el vocabulario con el que le dices a una máquina qué es cada cosa: que esto es una empresa, esto un servicio, esto una pregunta y su respuesta.
- No bloquear a los rastreadores de IA. Es más frecuente de lo que parece: el robots.txt del sitio prohíbe el paso a los bots de OpenAI y compañía, muchas veces sin que el dueño lo sepa. OpenAI publica qué rastreadores usa y cómo identificarlos, así que la comprobación es de cinco minutos.
- Una página por servicio y por zona. Si trabajas en cuatro comarcas, una página que las mezcle todas no sirve ni para Google ni para la IA.
- Datos concretos. Precios, plazos, condiciones. Un texto lleno de adjetivos y sin una sola cifra no da material para citar a nadie.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Cómo saber si la IA te menciona hoy
No hace falta herramienta ni suscripción para empezar. Se hace a mano y se tarda media hora:
- Escribe las diez preguntas que haría tu cliente. Con su vocabulario, no con el tuyo: «cerrajero de urgencia en Blanes», no «servicios de cerrajería profesional».
- Hazlas en tres sitios distintos: ChatGPT, Gemini y Perplexity. Sin sesión iniciada, para que no te salga lo que ya sabes.
- Apunta en una hoja quién aparece en cada respuesta y con qué palabras se le describe.
- Repite el mismo ejercicio dentro de un mes, con las mismas preguntas.
Esa hoja es tu punto de partida. Cuando aparezcas, verás además algo muy útil: cómo te describe la IA. Si te presenta como «una empresa de diseño web» y tú vives del software a medida, ya sabes qué hay que corregir en la web.
Lo que no funciona
- Llenar la web de texto generado. Cien artículos escritos por una IA sin nadie que los revise no te hacen fiable; te hacen uno más entre los que hacen lo mismo.
- Inventar méritos. Premios que no existen, cifras redondas sin origen, «líderes del sector». Los modelos cruzan fuentes y lo que no se sostiene fuera de tu web no ayuda.
- Esperar resultados de una semana. El contenido tiene que publicarse, indexarse y entrar en la siguiente vuelta del modelo. Se mide en meses, no en días.
- Pagar por «aparecer en ChatGPT». No hay un botón que se compre. Quien te lo venda así, o no lo entiende o cuenta con que tú no lo entiendas.

Cuánto cuesta el posicionamiento GEO
En nuestro caso no va suelto: el posicionamiento GEO entra dentro de los planes mensuales, porque comparte trabajo con el resto —contenido, ficha de Google, reputación—. En nuestros precios está publicado sin letra pequeña:
- Presencia Básica, 400 € al mes más IVA: hosting, migración de web y correos, 10 buzones, tres artículos mensuales en tu web, tres en tu ficha de Google, respuesta a todas las reseñas y posicionamiento GEO.
- Presencia Media, 750 € al mes más IVA: lo anterior con cinco artículos en la web, cinco en la ficha y la gestión de campañas en Google Ads y Meta Ads.
- Presencia Avanzada, 1.500 € al mes más IVA: el plan completo para sectores con competencia dura.
Ninguno tiene permanencia. Y si lo que necesitas es otra cosa, lo decimos: a un negocio que aún no tiene ni la ficha de Google terminada le rinde más empezar por ahí que por el GEO.
Por dónde empezar esta semana
Cinco cosas que puedes hacer tú, sin contratar a nadie:
- Pregunta por tu sector y tu ciudad en dos IA distintas y apunta quién sale.
- Abre tudominio.com/robots.txt y comprueba que no estás bloqueando a los rastreadores de IA.
- Repasa que el nombre, el teléfono y los horarios coinciden en la web y en la ficha de Google.
- Añade a cada página de servicio tres preguntas reales con su respuesta corta.
- Pon los precios, o al menos una horquilla. Es el dato que más se pregunta y el que casi nadie publica.
Con eso ya estás por delante de la mayoría. El GEO todavía es terreno nuevo, y ahí la ventaja se la lleva quien se mueve antes, no quien tiene más presupuesto.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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