Casi todas las webs tienen un blog y casi todos los blogs están parados. Cuando abrimos uno para revisarlo, el patrón se repite: cuatro entradas del año que se montó la web, una felicitación de Navidad y nada más. De ahí sale la conclusión de que un blog para empresas no sirve. Sirve, pero no así. Lo que decide si trae clientes o no es una cosa muy concreta: de qué hablan los artículos.

Por qué la mayoría de blogs de empresa no traen nada
No hace falta un análisis largo. Los tres motivos son casi siempre los mismos.
Se escribe sobre lo que apetece
La mudanza, el aniversario, la feria a la que fuimos. Son cosas que importan dentro de la empresa y que nadie busca fuera. Un artículo solo trae gente si responde a algo que ya se está escribiendo en el buscador.
Se escribe para el sector, no para el cliente
Este es el más caro de los tres. El instalador escribe «sistemas de climatización por aerotermia de alta eficiencia» y el cliente escribe «cuánto cuesta poner aerotermia en un piso». Son dos idiomas distintos. Las palabras clave que traen trabajo son las del cliente, con sus errores y sus rodeos incluidos.
Se publica dos meses y se abandona
Diciembre y enero muy bien, y a partir de marzo nada. El SEO no funciona a golpes: funciona por acumulación. Un blog con doce artículos buenos rinde más que uno con cuarenta escritos en tres semanas y abandonados.
Qué tiene un artículo que sí trae clientes
La diferencia no es el estilo ni la longitud. Es que el artículo esté construido alrededor de una pregunta con intención: alguien que la escribe está a dos pasos de contratar algo. «Cuánto cuesta», «cuánto tarda», «qué incluye», «cómo saber si», «X o Y».
A partir de ahí, hay una parte de oficio que no se ve: la palabra clave en el titular y en los encabezados, una estructura que el buscador entiende, enlaces a las páginas de servicio que quieres posicionar, imágenes ligeras con su texto alternativo y las preguntas frecuentes marcadas para que puedan salir destacadas. Es lo que separa un texto agradable de un texto que aparece.

De dónde salen los temas de verdad
De dos sitios, y ninguno es la imaginación del que escribe.
- Del buscador. Qué se busca en tu sector y en tu zona, con qué palabras y cuánta competencia hay. De ahí sale una lista de temas ordenada por lo que puede acabar en cliente.
- Del teléfono. Las preguntas que te hacen cada semana antes de contratar. Si las repite todo el mundo, alguien las está escribiendo en Google esta misma tarde.
Por eso la primera reunión de este servicio suele ser una entrevista incómoda: te preguntamos qué te preguntan a ti. Es la parte que no puede hacer nadie desde fuera, y la que hace que el artículo no suene a folleto.
Cuántos artículos hacen falta
Depende de la competencia de tu sector, pero un negocio local con constancia nota algo con uno al mes y empieza a notarlo de verdad con tres. Nuestros planes van por ahí: el de Tu Web, de 200 € al mes, incluye un artículo mensual; el de 400 € sube a tres; el de 750 € a cinco y el de 1.500 € a siete, con sus publicaciones en la ficha de Google aparte.
Más importante que el número es que no se pare. Doce artículos al año, siempre, valen más que treinta en un trimestre y cero después.
Cuánto tardan en dar resultados
Un artículo nuevo tarda semanas en posicionarse y meses en asentarse. Lo habitual es empezar a ver visitas del buscador entre el tercer y el sexto mes, y que a partir de ahí suba solo si se mantiene el ritmo. No es una opinión nuestra: es cómo funciona el plazo del SEO, que tenemos explicado aparte con más detalle.
La ventaja es la otra cara de esa lentitud. Un anuncio deja de traer gente el día que dejas de pagarlo; un artículo que se posiciona sigue trayendo visitas dos años después sin coste añadido.
El segundo trabajo de un artículo: que la IA te cite
Esto es nuevo y cambia bastante las cuentas. Cuando alguien pregunta a ChatGPT o a Gemini «qué empresa me recomiendas para X en Girona», el modelo contesta con lo que ha leído. Si lo único que hay tuyo en internet es una web de cinco páginas, no tiene material. Si hay treinta artículos tuyos explicando precios, plazos y casos, sí.
De ahí que los artículos sean la base del posicionamiento GEO, que va incluido en los planes desde 400 € al mes. Los textos que mejor funcionan para eso son los que dan datos concretos y comprobables: cifras, plazos, condiciones. Los que solo dicen «somos líderes en el sector» no los cita nadie, ni una persona ni un modelo.

¿Y si los escribe entera la inteligencia artificial?
Se nota, y se nota rápido. Los textos generados sin control tienen tics muy reconocibles —párrafos que no dicen nada, listas de tres, elogios vacíos, ninguna cifra propia— y hasta la guía de Wikipedia sobre señales de escritura con IA los tiene catalogados. Google no penaliza usar herramientas, pero sí premia el contenido útil y con experiencia detrás, y ahí un texto sin datos propios se queda corto.
Nosotros usamos herramientas para lo pesado —buscar, ordenar, comparar— y la información la sacamos de ti: tus precios, tus plazos, tus casos y tus manías. Un artículo sobre reformas escrito sin hablar con un reformista se detecta en el segundo párrafo.
Cómo lo hacemos, paso a paso
- Miramos qué busca tu cliente y con qué palabras, y salimos con una lista de temas ordenada.
- Te preguntamos a ti lo que solo sabes tú: precios, plazos, errores típicos, casos reales.
- Escribimos el artículo con la palabra clave donde toca y con enlaces a tus páginas de servicio.
- Lo publicamos con sus imágenes, sus datos estructurados y sus versiones en los idiomas que necesites.
- Al mes siguiente miramos qué se movió y ajustamos la lista.
Si tu cliente busca en catalán y tú solo publicas en castellano, esas búsquedas se las lleva otro. En la Costa Brava, con tanto visitante de fuera, el inglés también suma.
Cómo saber si tu blog está funcionando
Con tres comprobaciones, sin informes largos:
- Cuánta gente entra a la web buscando lo que haces, y no tu nombre.
- Qué artículos concretos traen esas visitas y si suben o bajan mes a mes.
- Cuántos de esos lectores acaban escribiendo por WhatsApp, llamando o pidiendo presupuesto.
Si un artículo lleva seis meses publicado y no aparece en ninguna búsqueda, no es cuestión de esperar más: es que el tema no tenía demanda o la competencia era demasiado alta. Se cambia y se sigue.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Un ejemplo que puedes comprobar tú mismo
Este blog tiene 37 artículos publicados en castellano, catalán e inglés. No están escritos por gusto: cada uno responde a una pregunta que nos hacen por teléfono. Cuánto cuesta una web, cuánto tarda el SEO, por qué una campaña gasta y no vende, por qué una web no aparece en Google. Los que más visitas traen son, con diferencia, los de precio y los de «por qué me pasa esto».
Es la misma receta que aplicamos con los clientes, y por eso la enseñamos. Si funciona con nosotros, que somos una agencia pequeña de Palamós compitiendo con agencias de Barcelona, funciona con un taller o con una clínica.
Cuánto cuesta que los escribamos nosotros
Los artículos no se venden sueltos: van dentro de los planes publicados. Tu Web, de 200 € al mes, incluye la web de hasta diez páginas y un artículo mensual. El de 400 € añade tres artículos, tres publicaciones en tu ficha de Google, las reseñas respondidas y posicionamiento GEO. El de 750 € va a cinco y cinco con campañas, y el de 1.500 € a siete y siete con redes sociales.
Todo sin IVA, sin permanencia y con la migración de web y correos incluida. El software a medida y la automatización de procesos se presupuestan por proyecto.
Si vas a empezar, empieza por las preguntas
Coge una libreta y apunta durante una semana lo que te preguntan antes de contratar. Al final tendrás entre ocho y quince preguntas repetidas. Ahí está el calendario de artículos de tu próximo año, y no te lo ha inventado nadie.
Si prefieres que lo hagamos nosotros, escríbenos por WhatsApp con el nombre de tu negocio. Miramos qué se busca en tu sector y te decimos con qué tres artículos empezaríamos. Sin compromiso y el mismo día.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.