Hay un dato que explica bastante bien el marketing digital en Figueres: la renta familiar disponible bruta por habitante del municipio es de 15.572 euros al año, un 74,9 % de la media catalana, que está en 20.789, según el Idescat. No quiere decir que aquí no se venda. Quiere decir que el margen por cliente es más justo y que salir a comprar clientes nuevos a golpe de anuncio se nota en la cuenta mucho antes que en otros sitios.

Por qué el marketing digital en Figueres se juega en la segunda venta
Figueres vive del comercio y de la hostelería. Solo el comercio genera 216,5 millones de euros de valor añadido bruto al año en el municipio, y la hostelería otros 114,5, sobre un total de 1.034,6 en servicios, según los datos del Idescat. Son sectores donde el mismo cliente puede volver diez veces, o cincuenta.
Y aun así, el presupuesto se va entero en captar. Quien ya te compró no recibe nada: ni un aviso, ni una fecha, ni una llamada cuando toca repetir. Vuelve si se acuerda. Ese es el agujero, y taparlo no cuesta dinero, cuesta orden.
Lo que cuesta un cliente nuevo y lo que cuesta uno que ya te conoce
La cuenta se hace sin inventar cifras. Para que te compre alguien que no te conoce tienen que pasar cuatro cosas: verte, entrar, fiarse y decidir. En cada paso se cae gente. Para que vuelva alguien que ya te compró y quedó contento tiene que pasar una sola: acordarse.
No hay campaña que compita con eso. Por eso, cuando entramos en un negocio de aquí, lo primero que miramos no son los anuncios: es cuántos clientes tiene guardados y cuántos de ellos han vuelto este año. Muchas veces el número de los que han vuelto nadie lo sabe, y esa es media respuesta.
Antes de captar, tapa el agujero
Da igual lo bien montado que esté el resto si quien te busca por el nombre encuentra una ficha a medias o una web que no explica qué haces ni cuánto cuesta. Ese orden está contado en posicionamiento SEO en Figueres y en diseño web en Figueres, y es el mismo que seguimos siempre: primero que te encuentren y te entiendan, después ir a buscar a quien no te conoce.
Falta un tercer punto que se olvida siempre: contestar. Un mensaje respondido dos días después es dinero tirado, y lo desarrollamos en cuánto tardas en contestar.
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La lista que ya tienes y no estás usando
Todos los negocios tienen una lista, aunque no la llamen así: los albaranes del año pasado, las facturas, los presupuestos que no salieron, la libreta de detrás del mostrador, los contactos del móvil. El problema es que está repartida en cinco sitios y nadie puede mirarla de golpe.
Qué guardar de cada cliente
Poco y siempre lo mismo: nombre, teléfono, qué compró, cuándo y de dónde salió. Cinco datos. Con eso ya se puede hacer casi todo lo que viene después, y cómo montarlo sin complicarse está en CRM para negocios pequeños. Si además anotas de dónde salió cada uno, en tres meses sabrás qué canal te trae clientes que repiten y cuál te trae gente de una vez.
Cuándo toca volver a hablarle
Cada negocio tiene su ritmo y casi siempre lo sabe de memoria. Un taller, doce meses. Una peluquería, cinco o seis semanas. Una óptica, dos años. Una tienda de ropa, cada cambio de temporada. Escribe ese número una vez y déjalo de pensar: a partir de ahí es la lista la que te dice a quién toca escribir esta semana, y no tu memoria un martes que vas flojo.

Cómo pedir el permiso sin quemar la lista
Para escribir a alguien hace falta que te haya dado permiso, y conviene pedirlo en el momento bueno: justo cuando acaba de comprar y está contento. No con un formulario de veinte casillas, sino con una frase normal mientras cobras, y guardando cuándo y cómo lo dijo que sí.
Después va una regla que parece obvia y que casi nadie cumple: si no tienes nada que decir, no escribas. Una lista se quema con tres mensajes inútiles y se tarda años en recuperarla. Vale más uno al trimestre que diga algo que cuatro al mes que no digan nada.
El mensaje que trae a alguien de vuelta
El que funciona no vende: recuerda o resuelve. Y va con nombre, con una fecha concreta y con una respuesta fácil, porque el cliente está en el súper o en el coche cuando lo lee.
Tres mensajes que funcionan
- El aviso útil: «te toca la revisión, ¿te guardo hora para la semana que viene?». No vende nada, resuelve algo que el cliente ya tenía pendiente.
- La reserva anticipada: avisar a los de siempre dos días antes de abrir al público, sea una promoción, una plaza o una mesa. Cuesta cero y genera clientes fieles.
- La pieza que falta: quien compró una cosa suele necesitar otra a los pocos meses. Si lo sabes tú y no lo sabe él, díselo.
Tres mensajes que espantan
- El felicitar las fiestas sin más, que no aporta nada y solo recuerda que tienes su teléfono.
- El descuento permanente, que enseña a esperar al siguiente y te baja el precio para siempre.
- El mensaje sin nombre, el de «estimado cliente», que se nota a un kilómetro y se borra igual de rápido.
Por dónde se manda depende de tu gente. Aquí WhatsApp le gana a casi todo, y cómo usarlo sin que parezca publicidad está en WhatsApp Business para tu negocio.
Anunciarte solo a quien ya te compró
Hay una pieza que casi ningún negocio pequeño usa y que sale barata: subir tu lista de clientes a las plataformas para enseñar anuncios solo a esa gente, o para que busquen personas parecidas. Google lo explica en la segmentación por lista de clientes. Hay mínimos y con listas cortas no siempre entra, pero cuando entra, el coste por venta no se parece en nada al de una campaña a puerta fría.
Si vas a tocar anuncios, antes lee por qué Google Ads gasta y no vende. El fallo casi nunca está en el anuncio: está en la página a la que llega la gente.
Qué pintan las redes en el marketing digital de Figueres
En una ciudad de este tamaño las redes no traen desconocidos en masa: sirven para que el que ya te conoce no se olvide de ti. Entra en tu perfil, mira si sigues abierto, si hay caras conocidas y si hay trabajos de verdad, y eso es lo que le hace volver. Con dos publicaciones a la semana hechas con cabeza basta, y está desarrollado en redes sociales para negocios locales.
Las reseñas son la segunda venta de otro
Quien ha vuelto tres veces es quien mejor escribe una reseña, y esa reseña es la que le hace entrar a un desconocido. Es la única pieza de marketing que trabaja en las dos direcciones a la vez, y casi siempre se pide mal o no se pide. Cómo hacerlo sin incomodar está en cómo conseguir reseñas en Google.
El calendario de recompra de un negocio de Figueres
Cuando la lista está ordenada, el año se planifica solo. No hace falta un plan de marketing de cuarenta páginas: hace falta saber a quién le toca cada semana y qué se le dice.
La regla de los noventa días
Si un cliente lleva más de tres meses sin aparecer y tu ciclo es más corto que eso, ya lo has perdido a medias. Antes de los noventa días se recupera con un mensaje; después hace falta una oferta, y la oferta cuesta dinero. Por eso miramos esa lista cada mes, no cada año.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Tres ejemplos de aquí, sin nombres
- Taller de coches. Tenía 800 fichas de clientes y ninguna fecha de próxima revisión. Poner esa fecha y avisar doce meses después es la campaña más barata que puede hacer, y no compite con nadie porque nadie más tiene ese dato.
- Tienda del centro. Vende dos veces al año a mucha gente y no sabe quién es. Con pedir el teléfono al entregar el ticket y avisar en el cambio de temporada, la segunda visita deja de depender de que pasen por delante.
- Restaurante. Su lista son las reservas, que ya tiene guardadas. Avisar de los menús especiales a quien ya vino es más rentable que cualquier anuncio, porque esa gente ya sabe cómo se come allí.
Tres negocios distintos y el mismo movimiento: usar un dato que ya tenían y no miraban.

¿Y si vendes algo que se compra una vez en la vida?
Pasa con una reforma, con unas placas solares o con una mudanza. Ahí la segunda venta no es del mismo cliente: es del vecino al que se lo cuenta. Cambia el mensaje, no la idea. A ese cliente se le pide la reseña, se le pide que te recomiende y se le pone fácil hacerlo: un enlace corto, un mensaje que se pueda reenviar y un precio claro.
Los cuatro números que miramos cada mes
Ninguno es el de seguidores. Cuántos clientes nuevos han entrado, cuántos de los antiguos han vuelto, cuánto gasta de media cada uno y cuánto has pagado para conseguirlos. Si el porcentaje de los que repiten no sube en seis meses, el problema no está en la publicidad. De dónde sale cada número lo explicamos en de dónde vienen tus clientes.
Errores de marketing digital que vemos en Figueres
- Empezar por los anuncios cuando la ficha de Google está a medias y la web no dice ni el horario.
- No guardar el teléfono de quien ya ha comprado, que es lo más caro que se tira a la basura cada día.
- Escribir solo cuando se vende poco, que se nota y molesta. La lista se trabaja en los meses buenos, que es cuando no hace falta.
- Medir el mes en vez de medir el año. Un negocio de aquí con temporada no se juzga en cuatro semanas.
Cuánto cuesta el marketing digital en Figueres
Nuestros precios están publicados y no cambian por municipio. Los planes de presencia son de 400, 750 y 1.500 euros al mes, más IVA y sin permanencia, con artículos en tu web y en tu ficha de Google, respuesta a todas las reseñas y posicionamiento en las inteligencias artificiales; el de 750 añade la gestión de las campañas de Google Ads y Meta Ads. La inversión en anuncios la pones tú aparte y va a la plataforma, no a nosotros.
Si lo que falta es la web, Tu Landing son 100 euros al mes y Tu Web 200, con dominio, alojamiento, correo y mantenimiento dentro. Qué presupuesto tiene sentido según el tipo de negocio lo desglosamos en cuánto cuesta el marketing digital al mes, y lo que hacemos en cada fase está en la página de marketing digital.
Cuánto tarda en notarse
La parte de recompra es la más rápida de todo el marketing: si tienes lista y permiso, se nota en la primera tanda de mensajes. Las reseñas, en semanas. La captación de gente nueva, entre tres y seis meses. Por eso empezamos por dentro y no por fuera: es lo único que da caja mientras el resto arranca.
Desde Sant Antoni de Calonge, a media hora de Figueres
Estamos en el Palau Firal, en Sant Antoni de Calonge, así que subimos cuando hace falta una reunión en persona y el resto lo llevamos en remoto, con informes cortos. Cuéntanos qué vendes y cada cuánto vuelve tu cliente, y te decimos qué se puede hacer con la lista que ya tienes antes de gastar un euro en anuncios.
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