Software a medida

CRM para un negocio pequeño: cuándo hace falta y cuándo no

La lista de clientes de casi cualquier negocio está repartida entre una libreta, el móvil de quien atiende y una hoja de cálculo que abre una sola persona. Funciona hasta que deja de funcionar.

Un CRM es el sitio donde vive tu lista de clientes y lo que has hablado con cada uno. Ya está, eso es todo. El lío es que la palabra suena a empresa grande y a licencia cara, así que el fichero se queda donde siempre: en la libreta del mostrador, en el móvil del que coge el teléfono y en una hoja de cálculo que solo sabe abrir una persona.

Mecánico atendiendo una llamada con la carpeta del cliente en la mano

Qué es un CRM y qué no es

Es una lista de personas con su historia detrás: quién es, cómo se le localiza, qué te pidió, qué le dijiste y cuándo toca volver a hablar con él. Lo que lo convierte en un CRM no es el programa, es que la información esté en un solo sitio y sea la misma para todos.

No es el programa de facturación, no es la agenda de citas y no es el WhatsApp del negocio, aunque los tres acaben guardando trozos de lo mismo. Ese reparto es justo el problema: cada uno tiene una parte y ninguno tiene la foto entera.

Las cinco señales de que se te ha quedado corto

  • Preguntas dos veces lo mismo. El cliente ya te contó la medida, el modelo o la fecha, y lo vuelves a pedir porque no aparece.
  • Hay presupuestos que nadie ha vuelto a mirar. Se mandan, se responden a medias y se quedan ahí, sin que nadie sepa cuántos hay.
  • Si falta una persona, se para el trabajo. Porque la lista está en su cabeza, en su móvil o en su carpeta.
  • No sabes a cuánta gente le debes una respuesta. Lo sabrías si estuviera apuntado en el mismo sitio; así solo lo intuyes.
  • Nadie puede decir cuántos clientes nuevos entraron el mes pasado. Y mucho menos de dónde salieron.

Con una o dos se aguanta perfectamente. Con cuatro ya estás perdiendo trabajo sin enterarte, porque lo que se pierde por aquí no hace ruido: el cliente no se queja, simplemente llama al siguiente.

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Dónde no puede vivir tu lista de clientes

Hay tres sitios que parecen cómodos y salen caros. El primero, el móvil de quien atiende: el día que esa persona se va, se va la lista con ella, y no hay conversación agradable posible. El segundo, solo en WhatsApp, porque buscar «el señor del parquet» entre cuatro mil conversaciones no es un sistema, es suerte.

El tercero es más silencioso: dentro de la plataforma de un proveedor que no te deja sacar los datos. Si no puedes exportar tu propia lista cuando te dé la gana, no es del todo tuya. Es el mismo asunto que contamos en de quién es tu dominio, pero con algo que duele más, porque el dominio se recupera y una lista de clientes perdida no.

Peluquera atendiendo a un cliente habitual, con su ficha en la cabeza

Los cinco campos que de verdad sirven

1. Quién es y cómo se le localiza

Nombre, teléfono y correo. Con el teléfono bien escrito y sin duplicados ya vas por delante de la mitad de los ficheros que abrimos.

2. Qué pidió y qué se le dijo

Dos líneas por conversación bastan. No hace falta novela: «quiere cambiar la caldera, le paso presupuesto el jueves».

3. De dónde vino

Es el campo que casi nadie rellena y el que más decide dónde gastas después. Si no lo apuntas en el momento, en dos semanas ya nadie se acuerda. Lo desarrollamos en de dónde vienen tus clientes.

4. Cuándo toca volver a hablar

Una fecha. Sin esa fecha, el seguimiento depende de que alguien se acuerde, y nadie se acuerda en temporada alta.

5. En qué punto está

Cuatro estados llegan: nuevo, presupuestado, ganado, perdido. Con esos cuatro ya puedes contar cuántos hay en cada sitio, que es el primer número de verdad que vas a tener.

Lo que un CRM no arregla

Si tardas dos días en contestar, con CRM vas a tardar dos días igual; eso va de organización y de quién responde, y lo contamos en cuánto tardas en contestar. Si nadie apunta nada, el programa estará tan vacío como la hoja de cálculo. Una herramienta no cambia una costumbre, solo la hace más fácil o más difícil.

Herramienta de mercado o CRM a medida

Para la mayoría de negocios pequeños, una herramienta estándar sobra y va bien. Construir algo propio compensa cuando tu proceso no se parece al de nadie, cuando hay que enlazarlo con lo que ya usas (la agenda, el programa de facturación, la tienda) o cuando el estándar te obliga a trabajar al revés de como trabajas. Está contado con más detalle en cuándo compensa el software a medida y en la página de software a medida.

Los datos no son tuyos del todo

Guardar nombres, teléfonos y lo que te contó cada cliente es tratar datos personales, y eso tiene reglas. La Agencia Española de Protección de Datos tiene una herramienta gratuita, Facilita RGPD, pensada justo para negocios que tratan pocos datos y de bajo riesgo, y la norma española es la Ley Orgánica 3/2018. En la práctica, tres cosas: saber para qué guardas cada dato, controlar quién entra al fichero y borrar lo que ya no sirve, que es lo que más se olvida.

Cómo se sale de la hoja de cálculo sin perder nada

Se exporta la hoja a un archivo CSV, que es el formato que entiende todo el mundo y que Microsoft explica en su página de importar y exportar archivos de texto. Antes de subirlo hay que hacer una limpieza aburrida pero corta: quitar duplicados, dejar los teléfonos en un formato único y tirar los contactos de hace ocho años que ya no responden.

Después se importa y se trabaja una semana con las dos cosas a la vez, la hoja vieja y el sistema nuevo. Si al cabo de esa semana nadie ha necesitado abrir la hoja, se archiva y se acabó.

Te lo decimos en una conversación de diez minutos

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Qué pasa el primer mes

El primer mes no va de funciones, va de tres costumbres. Apuntar en el momento, no al final del día. Mirar los lunes quién lleva más de una semana esperando respuesta. Y cerrar lo que está muerto, porque un fichero lleno de cosas abiertas que nadie va a tocar deja de mirarse a la tercera semana.

Pasando la lista de clientes de la hoja de cálculo a un CRM

Tres casos que vemos por aquí

  • Taller. El cliente llama, se apunta matrícula y avería, y la próxima vez que aparece ya sabes qué le hiciste y cuándo.
  • Clínica. Lo que pesa no es la ficha clínica, es el seguimiento: quién no ha vuelto desde hace un año y a quién hay que recordarle la revisión.
  • Instalador. Los presupuestos se le acumulan en el correo; con cuatro estados y una fecha de aviso, la mitad de los que daba por perdidos se cierran solos.

Automatizar viene después

Primero el fichero ordenado, luego los avisos automáticos. Al revés sale mal: automatizar sobre datos sucios multiplica el desorden en vez de quitarlo. Por dónde se empieza está en automatización de procesos: por dónde empezar y en la página de automatización de procesos.

Cuánto cuesta un CRM para un negocio pequeño

Nuestros precios están publicados, pero ojo con lo que incluye cada cosa: los planes mensuales (Tu Landing 100 € y Tu Web 200 €, y los de presencia de 400, 750 y 1.500 €) son de web, artículos y ficha de Google. El fichero de clientes va por proyecto, con presupuesto cerrado por escrito antes de empezar, porque depende de si se monta sobre una herramienta estándar o se construye, y de con qué tiene que hablar.

Lo que sí te decimos gratis es si te hace falta. En muchos casos la respuesta es que todavía no, y eso también lo decimos.

Cuándo no hace falta

Si trabajas solo, tienes veinte clientes al año y te los sabes de memoria, no necesitas nada más que una hoja ordenada. Si el negocio es de mostrador y el cliente entra, paga y se va, tampoco. El CRM empieza a tener sentido cuando hay seguimiento: presupuestos que esperan, revisiones que vuelven y varias personas atendiendo a la vez.

Cómo lo hacemos nosotros

Primero miramos dónde está hoy tu lista y qué se pierde por el camino, que suele verse en una reunión corta. Luego decidimos si con una herramienta de mercado te vale o hay que construir, y te damos el precio cerrado antes de tocar nada. Mándanos cómo llevas ahora los clientes y te decimos por dónde empezaríamos, sin compromiso.

Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio

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FAQ

Preguntas frecuentes sobre el CRM en un negocio pequeño

¿Qué es un CRM explicado fácil?+

Es el sitio donde guardas tu lista de clientes y lo que has hablado con cada uno: quién es, cómo localizarlo, qué te pidió, qué le dijiste y cuándo toca volver a llamarle. Lo importante no es el programa, sino que esa información esté en un único sitio y sea la misma para todo el equipo. Puede ser una herramienta de mercado o algo hecho a medida.

¿Me vale una hoja de cálculo como CRM?+

Al principio sí, y no pasa nada. La hoja se queda corta cuando la abre más de una persona a la vez, cuando hay que recordar fechas de seguimiento o cuando nadie sabe cuántos presupuestos están pendientes. Si te reconoces en tres o cuatro de esas señales, ya estás perdiendo trabajo sin verlo.

¿Cuánto cuesta un CRM para un negocio pequeño?+

Depende de si se monta sobre una herramienta estándar o se construye a medida, y de con qué tiene que conectarse. Por eso va por proyecto, con presupuesto cerrado por escrito antes de empezar. Nuestros planes mensuales publicados, de 100, 200, 400, 750 y 1.500 euros, son de web, artículos y ficha de Google; el fichero de clientes es otra cosa.

¿Puedo tener los datos de mis clientes en el móvil del comercial?+

Es la peor idea de las tres habituales. El día que esa persona deja la empresa, la lista se va con ella y la conversación para recuperarla no suele acabar bien. Además, guardar datos personales obliga a controlar quién accede a ellos. Lo razonable es que el fichero esté en un sitio del negocio y que cada persona entre con su propio acceso.

¿Qué datos puedo guardar de un cliente?+

Los que necesites para el trabajo que te ha encargado y para el seguimiento, sabiendo para qué guardas cada uno y durante cuánto tiempo. La Agencia Española de Protección de Datos tiene una herramienta gratuita pensada para negocios que tratan pocos datos y de bajo riesgo, y conviene pasar por ella una vez. Y borrar lo que ya no sirve, que es la parte que todo el mundo se salta.

¿Cómo paso mi lista de la hoja de cálculo al CRM sin perder nada?+

Se exporta la hoja a un archivo CSV, se limpian duplicados y teléfonos, se importa y se trabaja una semana con las dos cosas en paralelo. Si en esa semana nadie necesita abrir la hoja vieja, se archiva. Lo que más retrasa la mudanza no es la importación, es la limpieza previa, así que conviene reservarle una tarde.

¿Primero el CRM o primero automatizar?+

Primero el fichero ordenado. Automatizar avisos y recordatorios sobre datos sucios multiplica el desorden en vez de reducirlo, y acabas mandando recordatorios a gente que ya no es cliente. Cuando la lista está limpia y todo el mundo apunta, entonces los automatismos ahorran tiempo de verdad.

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Una primera conversación sin compromiso. Sales con un plan claro, no con una factura.

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