Cuando un negocio de aquí nos pide un diseño web en Roses, lo primero que miramos es de dónde va a venir su clientela. Porque en Roses no llegan solo de Girona o de Barcelona: llegan de Francia, de Alemania, de los Países Bajos, de media Europa, muchos con casa en Empuriabrava y muchos que no han pisado nunca el pueblo y ya están decidiendo dónde comer o dónde comprar desde el móvil, en su idioma. Una web pensada solo para el de aquí se deja fuera a la mitad.

Roses es la gran bahía de la Costa Brava, y recibe a medio continente
Los números explican por qué aquí la web juega en otra liga. Según el Idescat, Roses tiene 20.255 habitantes repartidos en 45,91 km², uno de los términos municipales más grandes de la Costa Brava. Pero en temporada el pueblo se transforma: la población estacional suma +9.456 personas, de modo que la gente que de verdad está en Roses cuando se llena equivale a casi un 47 % más de los que están empadronados.
Y toda esa gente duerme en algún sitio. Roses tiene 46 hoteles y 7.011 plazas de hotel, más otras 2.346 de camping: mucha más cama de hotel que casi cualquier pueblo de la costa. A eso hay que sumarle algo que hace a Roses distinto de sus vecinos: más de 6.000 residentes extranjeros, cerca de un 30 % del total, buena parte franceses con segunda residencia en Empuriabrava, la marina residencial de canales más grande de Europa. Lo que todos ellos vienen a buscar —la bahía, las calas de Cap de Creus, los canales— ya lo reúne el turismo oficial de Visit Roses; tu trabajo es otro: estar ahí cuando buscan justo lo que tú ofreces.
En Roses, tu cliente te elige desde fuera y en su idioma

Esta es la gran diferencia con un negocio de interior. En Roses, muchísimos clientes no han pasado nunca por delante de tu puerta y puede que no lo hagan hasta el día que llegan con la maleta o abren la casa del canal un viernes por la tarde. Te han elegido desde casa, a cientos de kilómetros, comparando pestañas en el móvil. Si cuando te buscan no sales —o sales, pero la web va en un solo idioma y no se entiende—, no discuten contigo: se van a la siguiente.
La web, en los idiomas de quien te busca
Con cerca de un 30 % de residentes extranjeros y una bahía que en verano habla francés, alemán e inglés, el idioma no es un detalle: es lo que decide si te entienden. Una web solo en castellano o solo en catalán deja fuera a una parte enorme de tu clientela. Por eso preparamos las páginas importantes en catalán y castellano, y en inglés o francés cuando tu negocio lo pide, bien escritas y no pasadas por un traductor automático, para que cada cliente te encuentre y te entienda en el suyo.
La ficha de Google y la web tienen que decir lo mismo
El horario, la dirección y el teléfono viven en dos sitios a la vez: tu web y tu ficha de Google. En un pueblo de temporada, donde media calle cambia el horario entre invierno y verano, un horario desactualizado es un cliente plantado delante de una persiana bajada, enfadado, que no vuelve. Que los dos digan lo mismo no es un detalle técnico: es lo que decide si el paseo acaba en tu puerta.
Primero el móvil, siempre
Quien te busca en agosto está de pie, en la playa o en el paseo, con una sola mano y con el sol pegando en la pantalla. Si la web tarda en abrir o hay que hacer zoom para encontrar el teléfono, se va antes de ver lo que ofreces. Por eso la pensamos primero para el móvil: lo importante —qué eres, dónde estás y cómo contactar— tiene que leerse y tocarse sin pelearse con la pantalla.
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Pero Roses no es solo agosto: puerto, comercio y segunda residencia

Sería un error montar la web pensando solo en julio y agosto. Roses es un pueblo de verdad los doce meses: tiene puerto pesquero y lonja, un comercio de toda la vida, oficios y servicios, y algo que mueve negocio todo el año: la gente de segunda residencia que baja los fines de semana y los puentes a abrir la casa del canal. Esa clientela no se va en septiembre, y es la que te paga el invierno.
Por eso una buena web tiene que servir igual al turista de agosto que busca una terraza que al vecino —o al francés con casa en Empuriabrava— que en febrero mira si abres el domingo. La misma web, bien hecha, hace las dos cosas; el problema aparece cuando se piensa solo para la foto bonita de la bahía y se olvida de lo práctico del resto del año.
Que te encuentren en Roses, en Empuriabrava y en todo el Alt Empordà
De poco sirve una web bonita que no sale cuando toca. El trabajo de fondo es que aparezcas cuando alguien busca lo que haces en Roses, en Empuriabrava, en Castelló d'Empúries o en el resto del Alt Empordà, que es de donde viene buena parte de tu clientela de invierno. Y cada vez cuenta un lector nuevo: la inteligencia artificial. Cuando alguien le pide a ChatGPT o a Gemini «un buen sitio para comer en Roses» o tu servicio cerca de aquí, el asistente recomienda al que se explica claro. De eso va el posicionamiento para que la IA te recomiende, y empieza por una web que diga sin rodeos qué haces y dónde.
Cuánto cuesta un diseño web en Roses
Lo decimos claro, que casi nadie lo hace, y está publicado en precios.
- Tu Landing: 100 € al mes. Una página bien hecha, para el negocio que vive de una cosa y necesita convencer en una sola pantalla: un chiringuito, un apartamento turístico, un servicio concreto.
- Tu Web: 200 € al mes. Hasta diez páginas y un artículo al mes, lo que pide un restaurante con carta, una tienda con varias secciones o un hotel que quiere contar su entorno.
Las dos llevan dentro dominio, alojamiento, correo y mantenimiento, con el dominio a tu nombre. Si además quieres que alguien lleve las campañas de temporada y la medición, los planes completos van a 400, 750 y 1.500 € al mes. Todo más IVA y sin permanencia. Para ver qué entra en cada tamaño de web, mira cuánto cuesta una página web.
Cómo hacemos tu diseño web en Roses
Un buen diseño web en Roses no se monta igual para todos. Trabajamos con negocios de Girona y de toda la Costa Brava, y el Alt Empordà lo tenemos cerca. Partimos de algo concreto: a quién vendes, cuándo y en qué idioma. No es lo mismo un restaurante del puerto que hace caja en verano que una inmobiliaria que vive de la segunda residencia todo el año; la web se monta distinta según eso. Y la hacemos para que la puedas tocar tú: cambiar el horario de temporada o subir el plato del día no debería costarte un correo a la agencia.
Si vienes de otro punto del Empordà o de la costa y quieres ver cómo enfocamos el mismo servicio en un sitio parecido, el de diseño web en Figueres —la capital de la comarca, aquí al lado— o el de diseño web en Lloret de Mar te dan una idea, con otro tipo de cliente pero la misma manera de trabajar.
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Por dónde se empieza
No hace falta que traigas nada técnico. Con que nos cuentes qué haces, a quién vendes, cuándo llenas y en qué idiomas te llega la clientela, ya tenemos por dónde empezar. Con eso montamos una web que te trae clientes en agosto y también en febrero.
Estamos en Girona y venimos de esta costa. Escríbenos por el formulario de contacto o por WhatsApp y te damos un precio cerrado, sin discursos y sin compromiso.