Imagina que una clienta nueva te escribe por WhatsApp para pedir hora y te cuenta que te encontró preguntándole a ChatGPT por una peluquería cerca de casa. Abres Google Analytics y ese día no hay ni una visita de chatgpt.com. Ni ella miente ni el informe está roto: cada uno ve una parte. El tráfico de ChatGPT y del resto de inteligencias artificiales llega a tu negocio por varios caminos, y solo uno lleva escrito el nombre de la IA. Vamos por partes: dónde se ve cada uno, qué se les escapa a los informes y cómo saber si todo eso acaba en clientes.

El tráfico de ChatGPT llega por tres caminos
Cuando alguien le pregunta a una IA por un negocio como el tuyo, puede pasar una de estas tres cosas, y cada una deja un rastro distinto:
- Hace clic en el enlace. ChatGPT, Gemini, Perplexity o Copilot citan tu web y la persona pulsa. Es la única visita que puede llegar a Analytics con el nombre de la IA.
- Lo lee en Google. Las vistas creadas con IA, los resúmenes que salen arriba del todo en Google, y el Modo IA también enlazan webs. Pero Google cuenta esos clics como búsqueda orgánica, no como visitas de una IA.
- No hace clic. La IA te nombra, la persona apunta el nombre y luego te busca en Google, te llama o se presenta en el local. En ningún informe consta que la idea salió de una IA.
Para saber cuánto pesa la IA en tu negocio hay que juntar las tres piezas: Analytics, Search Console y lo que te cuentan tus clientes. Y, si tienes acceso, el registro del servidor, que es lo único que ve a la propia IA cuando lee tu web.

Dónde ver el tráfico de ChatGPT en Google Analytics
El canal «Asistente de IA»
Google Analytics 4 tiene un canal predeterminado que se llama Asistente de IA. Según la ayuda de Analytics sobre los grupos de canales, recoge a quien llega «desde fuentes como ChatGPT, Gemini, Deepseek, Copilot o Grok», y deja fuera las vistas creadas con IA y el Modo IA de Google.
Lo encuentras en Informes, Adquisición, Adquisición de tráfico: es una fila más, junto a Búsqueda orgánica o Directo. Si cambias la dimensión a fuente de la sesión, verás de qué asistente viene cada visita, si de chatgpt.com, de gemini.google.com o de perplexity.ai. Analytics decide que una visita es de un asistente mirando la página de procedencia, es decir, la dirección desde la que llega. Si está en su lista de asistentes de IA, la visita va a ese canal.
Tráfico de ChatGPT sin etiquetar: «Sin asignar» y «Directo»
No todas las visitas de una IA traen esa procedencia. ChatGPT suele añadir a sus enlaces una marca, utm_source=chatgpt.com, que verás al final de la dirección. En los registros de las webs que alojamos siguen entrando, en octubre de 2026, visitas de ChatGPT con la marca y sin procedencia, y otras con procedencia y sin marca. Cuando falta la procedencia, Analytics no tiene cómo saber que viene de un asistente y la visita suele acabar en «Sin asignar», con chatgpt.com como fuente. Y si no hay ni marca ni procedencia, por ejemplo cuando el enlace se abre desde algunas aplicaciones, la cuenta como «Directo».
A mediados de octubre de 2026, además, varios analistas avisaron de que una parte de los clics de ChatGPT había empezado a llegar sin ninguna de las dos cosas. OpenAI no lo ha confirmado. Por si acaso, además de mirar el canal, filtra la fuente por «chatgpt» y desconfía de un tráfico directo que crece hacia páginas interiores, porque nadie teclea de memoria la dirección de tu página de precios.
Qué páginas visitan y si acaban escribiéndote
El número de visitas, solo, dice poco. Lo útil es saber dónde aterrizan y qué hacen después. En el mismo informe añade la página de destino: si quien llega desde una IA entra por tu página de precios o por la de un servicio concreto, esa es la página que la IA está citando. Después cruza el canal con tus eventos clave, como el clic en WhatsApp, la llamada o el formulario enviado. Sin ese cruce no sabes si la IA te trae clientes o curiosos. Cómo se montan esas mediciones lo explicamos en analítica web.
Un detalle que cambia todos los números: en Europa, Analytics solo cuenta del todo a quien acepta las cookies, y a quien las rechaza como mucho lo estima. Las cifras de cualquier canal se quedan cortas, también las de la IA.
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La IA de Google cuenta como búsqueda orgánica
Con Google pasa otra cosa. Su documentación sobre las funciones de IA de la Búsqueda dice que las webs que aparecen en las vistas creadas con IA y en el Modo IA se incluyen en el tráfico de búsqueda general de Search Console, dentro del tipo de búsqueda «Web». No hay un informe aparte: van mezcladas con los clics de siempre. En Analytics, igual: esas visitas caen en Búsqueda orgánica.
La ayuda de Search Console explica cómo se cuentan. En el Modo IA, el clic cuenta cuando la persona pulsa el enlace a tu página, y cada pregunta de seguimiento es una consulta nueva. Una vista creada con IA ocupa una sola posición en los resultados, así que todos los enlaces del resumen comparten la misma.
Lo que sí puedes vigilar:
- Las consultas largas y en forma de pregunta, que se parecen a cómo se habla con una IA.
- Las búsquedas con el nombre de tu negocio. Si suben sin que hayas hecho nada especial, alguien está hablando de ti, en la calle o en una IA.
- Páginas que ganan impresiones y no clics. Puede que la respuesta ya se lea arriba y nadie necesite entrar.
Lo que revisamos cada mes en esa herramienta está en Google Search Console: qué mirar cada mes.
El registro del servidor: cuándo la IA lee tu web
Analytics cuenta personas. El registro del servidor, el archivo en el que el hosting apunta cada petición que recibe, ve también a los robots. Y ahí la IA deja huella aunque nadie haga clic.
OpenAI explica en su página sobre sus rastreadores que usa tres. OAI-SearchBot sirve para que las webs salgan en las búsquedas de ChatGPT. ChatGPT-User visita una página cuando un usuario le hace una pregunta. GPTBot recoge contenido que puede servir para entrenar sus modelos. Anthropic, la empresa de Claude, tiene un reparto parecido con ClaudeBot, Claude-User y Claude-SearchBot.
La visita que más dice es la de ChatGPT-User. Si entra en tu página de precios, lo normal es que alguien le acabe de preguntar a ChatGPT algo que esa página responde. No es una persona navegando por tu web, es la IA leyendo para una persona, y por eso no aparece en Analytics.
Tres de cada cuatro «robots de ChatGPT» eran falsos
No te fíes del nombre: cualquiera puede presentarse como GPTBot. En menos de dos días de registros de octubre de 2026, las webs que alojamos recibieron casi 5.000 peticiones que decían ser robots de OpenAI, y casi tres de cada cuatro no salían de las direcciones que publica OpenAI. Eran escáneres que buscaban archivos de configuración y contraseñas. OpenAI y Anthropic publican las direcciones IP de sus robots precisamente para poder comprobarlo, y es lo primero que hay que hacer antes de sacar conclusiones.
Si el servidor les cierra la puerta, no te pueden citar
El registro también dice si la IA puede entrar. Si las visitas de OAI-SearchBot que salen de las direcciones de OpenAI reciben un error 403, tu servidor las está rechazando. Para aparecer en las búsquedas de ChatGPT, OpenAI pide dejar pasar a OAI-SearchBot en el robots.txt y que el hosting, o la red que tenga delante, acepte sus direcciones publicadas. Hay listas de bloqueo muy extendidas que meten a los robots de la IA en el mismo saco que a los de spam, y algunos plugins de seguridad hacen lo mismo. Lo contamos con más detalle en hosting web en Girona.
Lo que no sale en ningún informe: pregunta
La recomendación sin clic solo se mide preguntando. Añade «Una IA (ChatGPT, Gemini…)» a las respuestas posibles de «¿Cómo nos has conocido?» en el formulario, y haz la misma pregunta por teléfono y por WhatsApp a cada cliente nuevo. Si usas WhatsApp Business, una etiqueta por origen te da el reparto a final de mes sin abrir ninguna herramienta, como explicamos en cómo saber de dónde vienen tus clientes.
Y haz tú la prueba una vez al mes. Pregunta a ChatGPT, a Gemini y a Copilot lo que preguntaría tu cliente, con tu sector y tu zona, y apunta si sales, junto a quién y qué dicen de ti. No es una medición exacta: OpenAI explica que ChatGPT usa la ubicación aproximada de quien pregunta, así que la respuesta cambia según desde dónde se haga, y también de un día para otro. Sirve para ver la tendencia, no para presumir de una posición. Por qué unas webs salen y otras no lo contamos en posicionamiento GEO: cómo conseguir que la IA te recomiende.

Cuánto tráfico de ChatGPT es normal en un negocio local
Poco, de momento. En las webs que alojamos, en esos mismos días de octubre de 2026, por cada visita que llegó desde un asistente de IA llegaron más de 300 desde Google. Con esa proporción, una web local que recibe 600 visitas de Google al mes puede tener una o dos de una IA, o ninguna, y eso no quiere decir que la IA no hable de ti.
Por eso el posicionamiento en las IA no se juzga solo por los clics. Mira la tendencia de varios meses, qué páginas reciben esas visitas y, sobre todo, cuántos clientes dicen que te conocieron por una IA. Google, por su parte, asegura en la misma documentación que los clics que llegan desde las vistas creadas con IA son «de mayor calidad». Es su versión, y la puedes comprobar con tus propias conversiones.
Cómo medir el tráfico de ChatGPT en quince minutos al mes
- Analytics: el canal Asistente de IA, la fuente chatgpt.com dentro de «Sin asignar» y las páginas de destino de esas visitas.
- Conversiones: cuántos clics en WhatsApp, llamadas y formularios salen de esas visitas.
- Search Console: las búsquedas con tu nombre y las consultas en forma de pregunta.
- Registro del servidor: las visitas de OAI-SearchBot y ChatGPT-User desde las direcciones oficiales, y que reciban la página y no un 403.
- Clientes: cuántos de los nuevos dicen que los mandó una IA.
- La prueba: las mismas cinco preguntas en tres IA, apuntando quién sale.
Apúntalo en una hoja de cálculo, una fila por mes. Al tercer mes ya se ve hacia dónde va.
Cinco errores al medir el tráfico de la IA
- Mirar solo el canal Asistente de IA y concluir que la IA no te manda a nadie.
- Contar a los robots como visitas. Una visita de ChatGPT-User es la IA leyendo, no un cliente paseando por tu web.
- Fiarte del nombre del robot sin comprobar que la IP es de quien dice ser.
- Bloquear a OAI-SearchBot sin saberlo, con un plugin de seguridad o una regla del hosting, y luego preguntarte por qué no sales en ChatGPT.
- Pagar por una «posición en ChatGPT». Las respuestas cambian según quién pregunta, desde dónde y cuándo. Desconfía de quien te venda un número exacto.
Cuánto cuesta el posicionamiento GEO con nosotros
El posicionamiento GEO va incluido en nuestros tres planes de presencia, con los precios publicados en la página de precios: Presencia Básica, 400 € al mes; Presencia Media, 750 €, y Presencia Avanzada, 1.500 €. Todos más IVA y sin permanencia. Los tres llevan también el hosting, los artículos mensuales en tu web y en tu ficha de Google y la respuesta a todas las reseñas.
En la parte de medición, comprobamos cómo te mencionan las principales IA cuando se les pregunta por tu sector y tu zona, y seguimos su evolución. Es un campo nuevo y te decimos con claridad qué se puede garantizar y qué no. Como el hosting va en el plan, el registro del servidor lo tenemos nosotros, y podemos ver si los robots de la IA entran en tu web o se quedan en la puerta.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Lo miramos contigo desde el Palau Firal
Somos tres socios y trabajamos en el Palau Firal de Sant Antoni de Calonge, con negocios de la provincia de Girona y de Barcelona. La analítica de cada proyecto la monta Izan, que lleva la ciberseguridad y los datos: deja claro qué cuenta como cliente y de dónde viene, y revisa cómo está montado el servidor. Los números te los enseña Jordi, que lleva el marketing y las campañas, cuando toca revisarlos.
Si quieres saber si la IA ya te está mandando gente, escríbenos por WhatsApp con la dirección de tu web y te decimos qué se ve desde fuera y qué habría que mirar dentro, sin compromiso. También puedes usar el formulario de contacto o ver qué incluye nuestro servicio de posicionamiento GEO.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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