Cuando alguien pregunta por software a medida en Santa Coloma de Gramenet, casi nunca está pensando en un proyecto de seis meses. Está pensando en el cuaderno del mostrador, en la pizarra de las reparaciones o en los bonos de sesiones que se apuntan a lápiz y que nadie sabe cuántos quedan.

Una ciudad de negocios diminutos
Los números explican bien por qué aquí los encargos son pequeños y concretos: 4.455 de las 13.245 afiliaciones del municipio están en centros de trabajo de hasta nueve personas, y el comercio deja 163,7 millones de euros de valor añadido al año, con la hostelería en 95,5. Se puede consultar en el municipio en cifras del Idescat.
Traducido: negocios de dos, tres o cinco personas, con un proceso propio que se han montado ellos y que funciona, hasta que deja de funcionar.
Antes de encargar nada: ¿te falta un programa o te falta orden?
Es la primera pregunta que hacemos y a veces nos deja sin proyecto. Si lo que pasa es que cada uno apunta las cosas a su manera, un programa nuevo no lo arregla: lo hace más caro. Primero se escribe cómo va a apuntarlo todo el mundo, y después se decide si eso necesita una herramienta.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
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Cuándo no hace falta software a medida
Lo decimos aunque nos quite trabajo, porque a la larga sale mejor. No compensa construir nada si el volumen es bajo (veinte fichas al mes se llevan en una hoja compartida y ya está), si lo que necesitas existe tal cual en una aplicación de mercado, o si el proceso va a cambiar el mes que viene porque el negocio todavía se está inventando.
En esos casos montamos la hoja bien montada, con sus listas cerradas y su copia automática, y nos vamos. La guía general de cuándo compensa y cuándo no está en software a medida: cuándo compensa.
La señal de que sí hace falta software a medida
Reparaciones con piezas y garantía
Un taller de móviles o de electrodomésticos necesita saber qué aparato entró, qué pieza se le puso, cuánto costó y hasta cuándo está en garantía. Los programas de facturación no guardan eso, y la pizarra se borra.
Bonos de sesiones
Peluquerías, fisioterapia, academias y centros de estética venden paquetes. Saber cuántas sesiones quedan, quién las gastó y cuándo caducan es media discusión evitada al mes.
Reparto por el barrio
Pedidos del día, orden de entrega y cobros. Con quince paradas en un radio de dos kilómetros, lo que hace falta no es una herramienta de logística: es una lista que se marque desde el móvil.
Material que sale y vuelve
Alquiler de equipos, herramienta que se presta entre operarios, cajas de muestra que van y vienen. Quién lo tiene, desde cuándo y en qué estado volvió.

Un ejemplo de aquí, con números
Un taller de reparación que entra doce aparatos al día lo llevaba en una pizarra y en el móvil del dueño. Dos problemas, siempre los mismos: llamadas preguntando si está listo, que interrumpen a quien está reparando, y garantías que no se encuentran cuando el cliente vuelve a los cinco meses.
Lo que se montó fue una sola pantalla con la lista de aparatos, su estado y su histórico. Con eso, quien coge el teléfono responde sin levantarse, y la garantía se busca por el número de teléfono del cliente en dos segundos. No hubo ningún sistema, hubo una lista con buscador, y el sábado de poner orden dejó de existir.
Empezar por una sola pantalla, no por un sistema
La forma de no arruinar un proyecto pequeño es reducirlo a lo mínimo que ya sirva: una pantalla con una lista, un botón para añadir y un buscador. Si esa pantalla se usa sola durante un mes, el proyecto va bien; si hay que recordarle a la gente que la use, hay algo que no encaja y es mejor saberlo con dos semanas de trabajo que con seis meses.
Lo que se construye primero
Casi siempre la ficha única: el cliente, el aparato o el bono, con su historial debajo. A partir de ahí se añade lo que pida el uso real, no lo que se nos ocurra en una reunión. El orden para elegir qué tocar primero lo contamos en automatización de procesos: por dónde empezar.
Que hable con lo que ya usas
Nadie quiere teclear lo mismo dos veces. Si ya tienes un programa de facturación, el objetivo es que la pantalla nueva le pase los datos, no sustituirlo. Y si el negocio vende por la web, la parte pública la montamos aparte: en diseño web en Santa Coloma explicamos qué tiene que tener una web de aquí.
Dónde viven los datos y quién entra
Aunque la herramienta sea pequeña, dentro hay nombres, teléfonos y a veces direcciones. Se guarda en un servidor con copias automáticas, cada persona entra con su usuario y se puede exportar todo cuando quieras. El material del INCIBE sobre la nube resume bien lo que conviene preguntar a cualquiera que te guarde datos.
Lo que no construimos a medida
Contabilidad, nóminas y el programa del TPV. Eso ya existe, está probado y cuesta menos que mantenerlo nosotros. Tampoco una tienda online estándar, que se monta con lo que hay. El software a medida se justifica en la parte rara de tu negocio, no en la que es igual en todas partes.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Quién lo va a usar importa más que lo que hace
En un equipo de tres personas, si una no se maneja con el móvil, la herramienta tiene que ser más simple. Lo probamos con quien va a usarla desde el primer día, la formación son cuarenta minutos y se diseña pensando en el teléfono, porque aquí casi nadie trabaja sentado delante de un ordenador.
Cuánto cuesta un software a medida en Santa Coloma
No hay tarifa, y por eso está dicho así en nuestra página de precios: el software a medida, la automatización y la parte de inteligencia artificial van por proyecto y con presupuesto cerrado por escrito antes de empezar. Una primera pantalla útil suele ser el encargo más pequeño que hacemos, y se dice el precio entero antes de tocar una línea de código.
Con tarifa publicada está solo la parte de web y presencia: 100 € al mes la landing de una página, 200 € la web de hasta diez subpáginas y 400, 750 y 1.500 € los planes con artículos, ficha de Google y campañas, más IVA y sin permanencia. Si estás mirando ayudas, el Kit Digital tiene una categoría de gestión de procesos, y en la ciudad Grameimpuls, la empresa municipal de ocupación y promoción económica, publica programas de apoyo a comercios y empresas que conviene mirar antes de encargar nada.
Cuánto se tarda y cómo trabajamos
Para una primera pantalla, de dos a cuatro semanas. Enseñamos algo cada semana, aunque esté a medias, porque es cuando salen las excepciones que nadie contó. Después se decide si hace falta un segundo paso o si con eso ya está resuelto, que pasa más veces de las que parece.

Qué pedir por escrito antes de firmar
Tres cosas y ninguna es rara: que el código y los datos son tuyos y se pueden exportar, qué pasa si un día dejamos de trabajar juntos, y qué incluye el mantenimiento. Si alguien se pone de perfil con esto, ya sabes bastante.
Estamos en Palamós, a menos de una hora de Santa Coloma
La primera reunión la hacemos en persona, en tu local y con el proceso delante, que es donde se entiende de verdad. Después trabajamos en remoto con demostraciones cortas. Si tienes una libreta que ya no da más de sí, cuéntanos qué apuntas en ella y te decimos si hace falta construir algo o basta con ordenarlo.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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