Cuando alguien nos llama por software a medida en Terrassa, la mitad de las veces no es para construir algo nuevo. Es porque ya hay un programa hecho a medida, lo hizo alguien que ya no está y la empresa entera depende de él.

Terrassa: empresas con años y programas con más años
En el municipio hay 16.270 afiliaciones al régimen general en centros de cincuenta a doscientos cincuenta trabajadores y 101.039 personas ocupadas. Las cifras salen del portal del municipio en cifras del Idescat.
Hay otro dato que explica de dónde vienen estos programas: la rama de alimentación, textil, madera, artes gráficas y química genera 378 millones de euros de valor añadido al año, y a eso se suman 1.155 autónomos dados de alta en la industria. Son empresas con recorrido, muchas de segunda o tercera generación.
Empresas así llevan décadas informatizadas. En los noventa alguien les montó un programa para su manera de trabajar, y ese programa sigue ahí: fue una buena decisión entonces y hoy es el mayor punto débil de la casa.
Las señales de que el programa heredado se ha vuelto un riesgo
No hace falta que falle para que sea un problema. Con dos de estas cuatro ya conviene sentarse a mirarlo:
Nadie sabe qué hace por dentro
La persona que lo programó se jubiló, se cambió de empresa o falleció. No hay documentación, no hay comentarios en el código y muchas veces ni siquiera está el código: solo el programa instalado.
Solo funciona en un ordenador concreto
Ese que está en un rincón, con un sistema operativo que ya no recibe actualizaciones, y que nadie apaga «por si acaso». Si se estropea la fuente de alimentación, la empresa para.
Cualquier cambio tarda semanas o directamente no se puede
Cambiar un IVA, añadir un campo o sacar un listado nuevo se convierte en un proyecto. Y como no se puede, se acaba haciendo por fuera: hojas de cálculo paralelas que nadie cuadra.
Los datos solo se ven en pantalla
Están dentro, pero no salen. Ni a Excel, ni a un PDF decente, ni a otro programa. Esto no es solo una molestia: el Código de Comercio obliga a conservar los libros y la documentación del negocio durante seis años, y si un cliente ejerce su derecho de acceso hay que poder darle lo suyo. No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico, pero la conclusión práctica es la misma: los datos tienen que poder salir.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
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Lo primero no es programar: es recuperar los datos
Antes de decidir nada hacemos siempre lo mismo, y suele ocupar la primera semana:
- Encontrar dónde vive la información. Casi siempre hay una base de datos debajo, aunque el programa no lo enseñe. Con eso ya se puede sacar todo.
- Sacar una copia completa y guardarla fuera de ese ordenador. Aunque después no se haga nada más, esto ya baja el riesgo a la mitad.
- Comprobar que lo que sale cuadra con lo que enseña la pantalla. Hay programas viejos que calculan cosas al vuelo y no las guardan.
- Listar qué hace de verdad, pantalla por pantalla, con quien lo usa cada día. La mitad de las opciones llevan años sin tocarse.
Esa lista es lo que después evita reconstruir funciones que ya nadie usa.

Las tres salidas cuando el software a medida ya existe
- Envolverlo. Se deja el programa como está y se le monta alrededor lo que falta: una web para que los comerciales consulten, un puente para que la información llegue a contabilidad, un panel para los listados. Es la más barata y la que antes se nota.
- Reescribirlo por trozos. Se va sustituyendo módulo a módulo, empezando por el que más duele, mientras el viejo sigue funcionando para lo demás.
- Sustituirlo por un programa de mercado. Si lo que hace no es lo que os diferencia —facturar, contabilidad, nóminas—, casi siempre sale mejor comprar. De cuándo compensa una cosa u otra hablamos en cuándo compensa el software a medida.
Por qué casi nunca reescribimos de golpe
La reescritura completa es la opción que más se pide y la que peor sale. El programa viejo lleva veinte años acumulando reglas raras que nadie recuerda pero que la empresa necesita: ese cliente que factura distinto, ese artículo que se descuenta a mano, ese informe que solo cuadra si se hace en ese orden.
Al reescribir de cero, esas reglas aparecen de una en una y en el peor momento. Por trozos, en cambio, cada pieza nueva convive con la vieja y se compara: si el listado nuevo da lo mismo que el de siempre durante un mes, se apaga el viejo. Si no, se corrige sin que nadie deje de trabajar.
Lo que sí se construye a medida en una empresa de Terrassa
Cuando toca construir, casi siempre es lo mismo: el puente entre el taller y la oficina, el seguimiento de pedidos de un cliente grande, el listado que hoy sale a mano. Lo que ocurre con el papel entre la nave y administración lo contamos entero en automatización de procesos en Terrassa.
Y lo que no: contabilidad, nóminas y facturación estándar. Eso ya existe hecho, se actualiza solo cuando cambia la ley y construirlo a medida es pagar por tener un problema propio.
Lo que hay que dejar por escrito esta vez
Si algo enseña el programa heredado es lo que faltaba en el encargo original. En el nuevo contrato tiene que constar:
- Que el código es tuyo, con acceso al repositorio desde el primer día. Va en la misma línea que de quién es tu dominio: lo que pagas, es tuyo.
- Dónde están los datos y cómo se sacan sin depender de nadie.
- Documentación mínima: cómo se instala, cómo se recupera y qué hace cada parte.
- Copias de seguridad probadas, no solo programadas. Una copia que nunca se ha restaurado no es una copia.

Cuánto tarda y qué hace falta de tu parte
Poner a salvo los datos y montar el primer puente suele llevar entre tres y seis semanas. De vuestra parte hacen falta tres cosas: una persona que use el programa a diario y pueda explicar por qué se hace así, los accesos —al ordenador, a la base de datos y a lo que haya que conectar— y decidir quién manda cuando dos departamentos hacen lo mismo de forma distinta. Lo que alarga los proyectos casi nunca es programar.
Cuánto cuesta el software a medida en Terrassa
Este servicio va por proyecto, no por cuota: depende de lo que haya que construir y se cierra por escrito antes de empezar, con el alcance detallado. Está así en nuestra página de precios, junto al resto del catálogo de desarrollo a medida.
Lo que sí tiene tarifa publicada es la parte de web y presencia, por si te sirve de referencia: desde 100 € al mes la landing y 200 € la web, con planes de presencia de 400, 750 y 1.500 € al mes. Todo sin IVA y sin permanencia.
Una recomendación de las que no dan dinero: si el presupuesto aprieta, haz solo el primer paso. Sacar los datos y guardarlos fuera cuesta poco y es lo que evita el disgusto grande.
Trabajamos desde Palamós y subimos al Vallès
Estamos en Palamós y trabajamos con empresas de Terrassa y de todo el Vallès. La primera visita conviene hacerla ahí, delante del ordenador de siempre y con quien lo usa; el resto del proyecto se lleva bien en remoto.
Si quieres una primera idea sin compromiso, mándanos por WhatsApp una foto de la pantalla principal de ese programa y dinos de qué año es. Con eso ya se puede decir por dónde entraríamos.
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