Tu ficha de Google acaba de nacer y está vacía. Ahora vienen las semanas en las que se decide si vas a salir en el mapa o vas a quedarte en el limbo de los negocios que existen pero no aparecen. Este es el orden que seguimos nosotros, y el resto se puede dejar para después.

Lo primero es la verificación, y hay que tener paciencia
Hasta que Google no confirma que el negocio existe, la ficha casi no se enseña. Según el caso pide un vídeo del local, una llamada o una postal a la dirección, y los plazos varían: a veces es cosa de días y a veces se alarga. Los métodos y lo que piden en cada uno están en la página de verificación de Google.
Si te toca el vídeo, grábalo enseñando la calle con el rótulo, la entrada, el interior y algo que demuestre que trabajas allí: la caja, las herramientas, el género. Sin cortes y sin música.
Mientras esperas, no toques nada
Es el error más caro de las fichas nuevas. Cambiar el nombre, la categoría o la dirección varias veces durante la revisión dispara más revisiones y retrasa todo. Se rellena una vez, bien, y se deja quieta. Si te has equivocado en algo gordo, mejor esperar a estar verificado para corregirlo.
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El orden de las cuatro primeras semanas
Semana 1: categoría, nombre y horario
Los tres datos que más pesan. La categoría principal, el nombre tal cual está en el rótulo y el horario real, festivos incluidos. Nada más, aunque te pique.
Semana 2: las diez primeras fotos
Fachada con el rótulo, entrada, interior desde la puerta, mostrador o sala, dos o tres de producto o de trabajo hecho, el equipo y una del detalle que te distingue. Hechas con el móvil y con luz de día.
Semana 3: las primeras reseñas
Cinco o seis bastan para arrancar, pedidas a clientes de verdad y repartidas en el tiempo. Cómo pedirlas sin jugártela está en cómo conseguir reseñas en Google.
Semana 4: servicios y primera publicación
La lista de servicios o productos con dos líneas cada uno, y la primera publicación contando algo real. Qué escribir y cada cuánto lo explicamos en publicaciones en Google Business.

Los campos que casi nadie rellena
Son los que separan una ficha viva de una ficha a medias, y se hacen en media hora:
- La descripción, con lo que haces y para quién, escrita como hablas.
- Los atributos: si hay acceso para silla de ruedas, si se paga con tarjeta, si tienes wifi, en qué idiomas atiendes.
- La lista de servicios o productos, con dos líneas cada uno. Es de lo poco que puedes escribir tú y que se lee en el mapa.
- El enlace de reserva o de pedido, si tienes agenda o carta.
- La zona de servicio, si vas a casa del cliente en vez de atender en un local.
La categoría principal decide más de lo que parece
Es lo que le dice a Google en qué búsquedas puede enseñarte, y solo hay una principal. Elige la que describe lo que haces, no la que suena mejor: una peluquería que se pone como «centro de estética» desaparece de las búsquedas de peluquería. Las secundarias se añaden después, con calma, y se gestionan como explica Google en su página de categorías.
El nombre: exactamente el del rótulo
Sin ciudad, sin servicios y sin «los mejores». Meter palabras clave en el nombre es de las cosas que más suspensiones provoca, y además la competencia lo denuncia. Si tu negocio se llama Talleres Puig, la ficha se llama Talleres Puig.
Por qué al principio solo sales por tu nombre
Es normal y desespera a todo el mundo. Una ficha nueva sin reseñas ni actividad aparece primero para quien busca tu nombre, y solo después empieza a colarse en las búsquedas genéricas del tipo «fontanero cerca de mí». Eso no se arregla tocando la ficha cada día, se arregla con reseñas, fotos y publicaciones, que es justamente el trabajo del primer mes.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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Los errores que suspenden fichas nuevas
- Una dirección que no es tuya. El coworking donde vas dos tardes o la casa de un familiar. Si no atiendes allí, no va.
- Nombre con palabras clave. Ya lo hemos dicho, pero es el número uno.
- Categoría que no corresponde con lo que se ve en la web y en el local.
- Horario inventado para parecer más disponible. Un cliente que llega y lo encuentra cerrado lo cuenta en una reseña.
Si te la suspenden, se puede apelar; el procedimiento está en la página de perfiles suspendidos. Tarda, y por eso conviene no entrar ahí por una tontería.
Enlaza la ficha con la web, no la dejes suelta
El enlace de la ficha tiene que ir a la página que corresponde, no siempre a la portada: si eres un taller con tres servicios, lleva a la del servicio principal. Y en la web, la dirección y el horario deben decir exactamente lo mismo que la ficha. Cómo se trabaja el conjunto lo contamos en la ficha de Google Business.
Cómo tocar la ficha sin llevarte un susto
Una vez verificada, se puede editar con normalidad, pero conviene hacerlo con método: un cambio cada vez y esperar a que se aplique. Si cambias a la vez el nombre, la categoría y la dirección, el sistema lo revisa todo junto y puede dejarte la ficha pendiente varios días.
Los cambios grandes, como mudarte de local, se hacen cuando ya tienes reseñas y actividad; una ficha con historial aguanta mucho mejor una revisión que una recién nacida.
Qué mirar a los treinta días
Cuatro números que da la propia ficha: cuántas veces ha aparecido, cuántas personas han pedido cómo llegar, cuántas han llamado y qué han escrito para encontrarte. Ese último es el más útil: si todas las búsquedas son tu nombre, todavía no te está descubriendo nadie.
Lo que no va a pasar en un mes
No vas a salir el primero en «reformas Barcelona», y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. En un mes bien hecho lo que se ve es que empiezas a aparecer por tu nombre y por búsquedas muy concretas de tu calle o tu barrio. El resto llega con los meses, si la ficha sigue viva.

Qué cuesta que la llevemos nosotros
La ficha va dentro de nuestros planes de presencia, que están publicados en precios: 400, 750 y 1.500 € al mes, más IVA y sin permanencia, con artículos en la web, publicaciones en la ficha y todas las reseñas contestadas. En Google Business explicamos qué hacemos cada mes.
Si lo que quieres es montarla tú y que alguien te la revise, también lo hacemos: te decimos qué falta y qué está mal puesto, y a partir de ahí decides.
Trabajamos desde Palamós, con fichas de Girona y Barcelona
Llevamos fichas de negocios que están a dos horas de aquí, porque esto se trabaja en remoto salvo el día de las fotos. Si acabas de crear la tuya y no sabes por dónde seguir, dinos el nombre del negocio y te decimos qué le falta.
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