Diseño web

Fotos con personas: los permisos que necesitas antes de publicar

Las fotos que funcionan casi siempre llevan gente dentro. Y ahí es donde aparece la pregunta que casi nadie se hace hasta que alguien se molesta.

Una web con fotos reales vende más que una con imágenes de catálogo, eso lo sabe todo el mundo. Lo que se pasa por alto es que en cuanto se reconoce a una persona en una foto entran en juego sus derechos de imagen, y da igual que sea tu empleado, un cliente contento o el vecino que pasaba por delante.

No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico. Es lo que hacemos nosotros en cada día de fotos, después de unos cuantos sustos ajenos.

Día de fotos en un negocio, con el equipo trabajando delante de la cámara

La regla corta, para no darle más vueltas

Si al mirar la foto se puede saber quién es esa persona, hace falta su permiso antes de publicarla. Si no se le ve la cara, si es una silueta de espaldas o una mano trabajando, el problema desaparece. Ante la duda, se pregunta o se recorta. Qué fotos hacen falta y cómo se prepara el reportaje lo contamos en fotos para tu web.

Los cuatro casos que salen cada semana

1. Tu propio equipo

Es el más fácil de olvidar porque son de casa. El permiso tiene que ser voluntario de verdad y conviene tenerlo por escrito, separado del contrato. Y cuando alguien se va, su foto se retira: la que sigue colgada dos años después es la que acaba en una conversación incómoda.

2. Clientes dentro del local

La peluquería con la clienta en el espejo, la terraza llena, la clase de la academia. Si se les reconoce, se pide. En la práctica basta con decirlo antes de empezar y dejar que quien no quiera se aparte; lo que no vale es hacer la foto y decidir luego.

3. Trabajos hechos en casa del cliente

Aunque no salga nadie. Un salón reformado, una cocina o un jardín también identifican a alguien, y el cliente puede no querer enseñar su casa. Se pregunta antes de publicar y se evita lo que dé pistas de la dirección: el número del portal, el buzón, la matrícula del coche en la entrada.

4. Menores

Aquí la respuesta corta es mejor no. Si el negocio vive de ello (una academia, una escuela infantil, una tienda de ropa de niños) hace falta el permiso de quien tenga la patria potestad, por escrito, y aun así conviene pensárselo dos veces. Una foto de un niño en internet dura más que el negocio.

¿Quieres saber qué te costaría a ti?

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

Cómo se pide sin que sea incómodo

La parte que nadie enseña. Funciona decirlo en voz alta y con naturalidad: «vamos a hacer fotos para la web y las redes, el que no quiera salir que me lo diga y ya está». Nadie se ofende y la mitad de los problemas se resuelven ahí.

Para quien sí sale, una hoja de dos líneas firmada el mismo día. No hace falta un contrato de cinco páginas; hace falta que exista y que se guarde con la fecha.

Qué tiene que decir ese papel

  • Quién publica las fotos: el nombre de tu empresa, no «la agencia».
  • Dónde van a salir: web, redes sociales, ficha de Google, folletos.
  • Durante cuánto tiempo, y que se pueden retirar si lo pide.
  • Cómo se pide la retirada: una dirección de correo que alguien lea.

Con eso tienes lo razonable. Las páginas legales que acompañan a todo esto las repasamos en textos legales para tu web, y tanto la Autoridad Catalana de Protección de Datos como el material de protección de datos del INCIBE publican guías gratuitas para empresas pequeñas.

Lo que no cuenta como permiso

Que no dijera nada mientras hacías la foto. Un cartel en la puerta avisando de que se graba. Un mensaje de WhatsApp de hace seis años de alguien que ya no trabaja contigo. Y la peor de todas: «como ya la había subido él a sus redes, pensé que no pasaba nada». Que una foto sea pública no te autoriza a usarla en tu negocio.

Firmando la hoja de permiso de imagen el mismo día del reportaje

Cuando alguien pide que la quites

Se quita. Sin discutir, sin pedir explicaciones y el mismo día si se puede: de la web, de las redes, de la ficha de Google y del folleto que esté por imprimir. Después se comprueba que no sigue viva en la versión guardada del buscador, que es donde se queda casi siempre.

Si la que hay que retirar es una foto sensible publicada por otro, la Agencia Española de Protección de Datos tiene un canal prioritario para pedir la retirada urgente. Conviene saber que existe aunque no lo necesites.

Las fotos de banco y las hechas con inteligencia artificial

Las de banco parecen la salida fácil y tienen dos trampas. La primera es que la licencia habitual no permite usar la cara de un modelo de forma que parezca que recomienda tu servicio o que trabaja contigo. La segunda es que esa misma señora del casco amarillo sale en la web de tu competencia.

Con las caras generadas por ordenador el problema es otro: no hay una persona detrás, pero pueden parecerse a alguien y, sobre todo, en un negocio local se nota. Si vas a enseñar a tu equipo, que sea tu equipo.

Lo que se cuela en la foto sin que te des cuenta

Esto no va de derechos de imagen, pero se paga igual de caro. Antes de subir nada, mira el fondo: matrículas, pantallas con datos de clientes, un albarán con nombres encima del mostrador, la pizarra con los teléfonos. Y quita la localización del archivo si la foto es de una casa particular.

Te lo decimos en una conversación de diez minutos

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

Dónde acaban esas fotos, además de la web

Conviene decirlo cuando pides el permiso, porque la foto del día de reportaje acaba en la ficha de Google, en las redes y a veces en un anuncio. Cómo se reparte cada cosa lo explicamos en redes sociales para negocios locales. Si alguien solo quiere salir en la web y no en redes, se apunta y se respeta.

El repaso de las fotos que ya tienes publicadas

Casi todos los negocios llegan aquí con material antiguo colgado. Ordenarlo es un rato, no un proyecto:

  • Abre tu web y tus redes y apunta en qué fotos se reconoce a alguien.
  • Separa las de gente que sigue contigo de las de quien ya no está.
  • De las primeras, pide el papel si no lo tienes; se firma igual de bien hoy que hace tres años.
  • Las segundas, fuera, sin esperar a que nadie lo pida.

La lista completa suele ser de seis u ocho fotos, no de cien. Lo que asusta es empezar, no el trabajo.

Cómo lo hacemos nosotros en el día de fotos

Lo decimos al empezar, llevamos las hojas de permiso impresas y las firmamos allí mismo. Después te las devolvemos a ti, que eres quien publica y quien las tiene que guardar. Y dejamos una lista de quién sale en qué foto, que parece una tontería hasta el día que alguien se va y hay que retirar solo las suyas.

Revisando la foto en la pantalla de la cámara antes de publicarla

Cuánto cuesta tener esto en orden

Nada aparte. El día de fotos va incluido cuando montamos la web, y nuestros precios están publicados: Tu Landing son 100 € al mes y Tu Web 200 €, más IVA y sin permanencia, con dominio, alojamiento, correo y mantenimiento dentro. En los planes de presencia de 400, 750 y 1.500 € también entra, junto con los artículos y las publicaciones.

Trabajamos desde Palamós, con negocios de Girona y Barcelona

El día de fotos es de las pocas cosas que hacemos en persona, y esta parte se resuelve en los dos primeros minutos. Si ya tienes fotos publicadas y no sabes si pediste permiso, dinos cuáles son y te decimos por dónde empezar a ordenarlo.

Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio

Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

FAQ

Preguntas frecuentes sobre fotos con personas y derechos de imagen

¿Necesito permiso para publicar la foto de un cliente en mi web?+

Si se le reconoce, sí. Es su derecho a la propia imagen y no depende de que la foto sea bonita ni de que él estuviera contento ese día. En la práctica basta con decirlo antes de hacer las fotos y firmar una hoja de dos líneas el mismo día. Si no se le ve la cara, si sale de espaldas o solo aparecen las manos, el problema desaparece.

¿Y las fotos de mis empleados?+

También hacen falta, y conviene que el permiso sea voluntario y esté por escrito, separado del contrato de trabajo. El detalle que más se olvida es la salida: cuando alguien deja la empresa, sus fotos se retiran de la web, de las redes y de la ficha de Google. Tener apuntado quién sale en qué foto ahorra mucho tiempo ese día.

¿Puedo publicar el trabajo hecho en casa de un cliente?+

Pregunta antes, aunque no salga ninguna persona. Un salón, una cocina o un jardín reformados identifican a alguien y hay clientes que no quieren enseñar su casa. Si te dicen que sí, evita lo que dé pistas de la dirección: el número del portal, el buzón o la matrícula del coche aparcado en la entrada.

¿Qué tiene que poner en la hoja de permiso?+

Cuatro cosas: quién publica las fotos, dónde van a salir (web, redes, ficha de Google, folletos), durante cuánto tiempo y cómo se pide la retirada, con una dirección de correo que alguien lea. No hace falta un contrato largo; hace falta que exista, esté fechado y se guarde.

¿Y si luego alguien me pide que quite su foto?+

Se quita, sin discutir y el mismo día si se puede: web, redes, ficha de Google y cualquier folleto pendiente de imprimir. Después conviene comprobar que no sigue apareciendo en la versión guardada del buscador. Para casos sensibles publicados por terceros, la Agencia Española de Protección de Datos tiene un canal prioritario.

¿Las fotos de banco me evitan el problema?+

Evitan el permiso, pero traen otros dos. La licencia habitual no permite usar la cara de un modelo de manera que parezca que recomienda tu servicio o que forma parte de tu equipo, y además esa misma imagen está en la web de otros negocios. Para un negocio local, las fotos propias rinden bastante más.

¿Puedo usar caras generadas con inteligencia artificial?+

Puedes, pero piénsalo. No hay una persona detrás, así que el permiso no aplica, y aun así pueden parecerse a alguien real. Lo más importante es otra cosa: en un negocio de barrio se nota, y la gracia de enseñar a tu equipo es justamente que sea tu equipo.

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