Pide presupuesto para el mismo proyecto a cinco sitios de Barcelona y te llegarán cinco cifras que no se parecen en nada. La primera reacción suele ser mirar el total y quedarse con el más bajo. La segunda, meses después, es preguntarse por qué aquello se quedó a medias. En software a medida en Barcelona la diferencia entre presupuestos casi nunca está en el precio por hora: está en lo que cada uno ha entendido del problema.

Por qué aquí cuesta más elegir que encontrar
Barcelona concentra buena parte del tejido empresarial catalán —lo puedes comprobar en las estadísticas de empresas del Idescat— y con las empresas ha crecido la oferta de quien programa: consultoras grandes, estudios de diez personas, freelances muy buenos y gente que subcontrata fuera y pone la cara. Todos enseñan la misma web bonita.
Lo que de verdad separa una propuesta de otra suele ser mucho más aburrido:
- Si alguien se ha sentado con quien hace el trabajo hoy. El proceso real casi nunca es el del manual. Quien no lo pregunta, lo inventa.
- De quién es el código cuando termina el proyecto. Hay quien entrega un sistema que solo puede tocar él, y eso se paga cada año.
- Qué pasa el día después de la entrega. Un programa sin mantenimiento envejece rápido: servidor, copias, actualizaciones y los cambios pequeños que trae el uso.
Antes de comparar totales, conviene comparar esas tres cosas. Suelen explicar la diferencia entre un presupuesto de seis mil euros y otro de veinte mil para el mismo enunciado.
Qué proyectos piden de verdad las empresas de aquí
Da igual el sector: el patrón se repite. Un proceso concreto se ha quedado grande y ninguna herramienta del mercado encaja del todo. Lo que más nos llega:
- Distribuidoras y mayoristas. Pedidos que entran por correo, por WhatsApp y por teléfono, y alguien pasándolos a mano al programa de facturación.
- Talleres y empresas de servicios. Partes de trabajo en papel que luego hay que teclear para poder facturar.
- Despachos profesionales. Expedientes, plazos y documentación repartidos entre carpetas, correo y la cabeza de dos personas.
- Clínicas y centros. Agenda, historiales y consentimientos en tres sitios distintos que no se hablan entre ellos.
- Tiendas con web. Stock que no cuadra entre el mostrador y la tienda online.
La señal de que ha llegado el momento
Hay tres que se repiten y son bastante fiables: llevas el negocio a base de Excels infinitos, pagas licencias por funciones que no usas mientras te faltan las que necesitas, y tu equipo dedica horas cada semana a tareas que un sistema haría solo. Si te suenan las tres, el problema ya no es de organización.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.

Trabajar con un equipo que no está en tu misma calle
Nuestra oficina está en Palamós y buena parte de nuestros clientes de desarrollo están en Barcelona y su área metropolitana: Badalona, Hospitalet, Sabadell, Terrassa, Mataró, Granollers, Sant Cugat o Manresa. En la práctica se nota poco, y es honesto explicar por qué.
La parte que exige estar delante es el principio: entender el proceso. Ahí vamos, nos sentamos con quien lo hace cada día y miramos cómo trabaja de verdad. El resto —construir, enseñar avances, corregir— se hace igual de bien por videollamada, y de hecho suele ir más rápido, porque no hay que cuadrar agendas para media hora de dudas. Para la puesta en marcha y la formación volvemos a vernos.
Si alguien te vende que tiene que estar cada semana en tu oficina para programar, pregúntate qué parte del presupuesto son desplazamientos.
Cuánto cuesta un software a medida en Barcelona
No hay tarifa por página como en una web. Se presupuesta por lo que hay que construir, y el precio se compone siempre de lo mismo:
- Entender el problema. Reuniones con quien usa el proceso y un documento con lo que tiene que hacer el programa. Es la parte que más se salta y donde se pierden los proyectos.
- Construir. Pantallas, lógica, permisos por persona y las conexiones con lo que ya tienes.
- Poner en marcha. Migrar los datos reales, formar al equipo y acompañar las primeras semanas, que es cuando aparecen los casos raros.
- Mantener. Servidor, copias de seguridad, actualizaciones y cambios pequeños. Es una cuota mensual, no un extra opcional.
Nosotros damos presupuesto cerrado y por escrito antes de empezar, después de una primera charla sin compromiso. La parte recurrente sí está publicada en nuestros precios: hosting, web y contenido desde 100 € al mes más IVA, y los planes de presencia completa en 400, 750 y 1.500 € al mes. El desarrollo se cierra por proyecto porque no hay dos iguales. Si quieres el detalle de cómo se compone ese coste, lo explicamos en cuándo compensa un software a medida.
Un consejo práctico: pide que el presupuesto separe esas cuatro partes. Dos propuestas con el mismo total pueden ser completamente distintas por dentro.
Que hable con lo que ya tienes
Casi ningún proyecto empieza de cero. Ya hay un programa de facturación, un CRM, una tienda online y, con suerte, una web. Un software a medida que no se conecte con eso crea una isla más, y las islas se pagan en horas de copiar y pegar.
Las conexiones se hacen a través de las APIs de cada herramienta, que es la puerta que dejan abierta los programas para que otros hablen con ellos. Conviene preguntarlo antes de firmar: si tu programa de facturación no tiene API o la tiene cerrada, eso cambia el proyecto. Y si lo que quieres es quitarte trabajo repetitivo sin construir un sistema entero, a veces basta con automatizar el proceso.
Los datos que guardas son de tus clientes
Cualquier sistema que guarde nombres, teléfonos, historiales o facturas entra en terreno de protección de datos, y ahí la responsabilidad es de la empresa, no del programador. La Agencia Española de Protección de Datos publica guías claras para pymes que conviene leer antes de encargar nada.
En lo técnico hay tres cosas que pedimos siempre: accesos por persona y no una contraseña compartida, copias de seguridad que alguien compruebe de vez en cuando, y actualizaciones de seguridad puestas al día. Añade un cuarto punto si tu software va a emitir facturas: desde la ley antifraude, los sistemas informáticos de facturación tienen que cumplir requisitos concretos, y es mejor saberlo antes de construir que después.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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El Kit Digital y otras ayudas
Parte de la digitalización puede entrar por las ayudas públicas si tu empresa cumple los requisitos; somos agente digitalizador adherido y podemos tramitarlo. Toda la información oficial está en Acelera pyme.
Dicho esto, no siempre sale a cuenta encajar un proyecto dentro de una ayuda: hay soluciones que se adaptan mal a las categorías del programa y acabas recortando lo que te hacía falta. Cuando pasa, lo decimos antes de empezar en vez de después.
Cinco preguntas antes de firmar
- ¿Quién se va a sentar con mi equipo y cuántas horas? Si la respuesta es vaga, el resto del presupuesto también lo es.
- ¿El código es mío y dónde vive? Que quede por escrito, junto con el acceso al servidor y al repositorio.
- ¿Qué incluye el primer mes después de entregar? Es cuando aparecen los fallos de verdad.
- ¿Cómo se conecta con lo que ya uso? Y si no se puede, qué se hace en su lugar.
- ¿Cuánto cuesta mantenerlo al año? Un proyecto barato con mantenimiento caro no es barato.
Cómo lo hacemos nosotros
Trabajamos por fases y sin cajas negras: primero escuchamos y diagnosticamos, después presentamos una hoja de ruta con prioridades, plazos realistas y presupuesto cerrado, y a partir de ahí construimos enseñando avances. Empezamos por lo esencial funcionando y usándose, y lo hacemos crecer desde ahí; sale mejor que entregar un sistema entero de golpe que nadie ha probado.
El código es tuyo, hablas con las personas que hacen el trabajo y no con un comercial, y cuando algo no te conviene te lo decimos aunque signifique vender menos. Además hacemos marketing digital y software bajo el mismo techo, que es lo que nos deja unir tu web, tus datos y tus procesos en algo que funciona junto en vez de a trozos.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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