Elegir el nombre de dominio parece un trámite de diez minutos entre cosas más importantes. Y luego resulta que ese nombre acaba en el rótulo, en la furgoneta, en las facturas y en la dirección de correo, y que hay que dictarlo por teléfono tres veces al día. Cambiarlo más adelante se puede, pero cuesta.

Qué estás eligiendo en realidad
No estás eligiendo una dirección de internet. Estás eligiendo cómo se llama tu negocio cuando no estás delante: la web, sí, pero también el correo, que sale del mismo sitio, y el nombre que la gente teclea mal o bien cuando alguien se lo ha recomendado.
Por eso la prueba buena no es estética. Es esta: cógelo, dictáselo por teléfono a alguien que no lo conozca y mira si tiene que preguntar algo. Si preguntan «¿con hache?», «¿todo junto?» o «¿guion normal o bajo?», ya sabes lo que va a pasar cada semana.
Las seis reglas que usamos
- Que se dicte sin deletrear. Si al decirlo en voz alta hace falta explicar algo, es mal nombre por bonito que quede escrito.
- Corto gana. Cada palabra de más es una oportunidad de equivocarse. Dos palabras suele ser el techo razonable.
- Sin guiones ni números. El guion se pierde al dictarlo y el número tiene dos versiones, la cifra y la letra. La gente escribirá la que no es.
- Sin palabras clave metidas con calzador. Un dominio del tipo fontanero-barato-girona no posiciona mejor y sí parece de anuncio de buzón.
- Que no choque con una marca ya registrada. Es la comprobación que casi nadie hace y la única que puede acabar en carta de un abogado.
- Que aguante cinco años. Si metes la ciudad o el producto en el nombre, estás cerrando puertas a la versión de ti dentro de un lustro.
Y una regla que no es regla: si dudas entre uno gracioso y uno claro, gana el claro. La gracia se cansa; deletrear un chiste por teléfono, más.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Cuatro ejemplos, para que se vea
Todos inventados, pero de los que nos llegan cada mes.
- fusteriapalau.com — el apellido de toda la vida. Corto, se dicta a la primera y sirve igual dentro de diez años, hagan muebles o cocinas.
- tallersgermansribasifills.com — todo el nombre legal metido dentro. Nadie lo escribe bien al primer intento y en una tarjeta no cabe.
- instalaciones-integrales-jm.es — dos guiones y unas iniciales. Al dictarlo por teléfono se pierde en el primer guion.
- reformasbaratasgirona.com — la palabra clave con calzador. No posiciona mejor, promete algo que quizá no quieras prometer y te deja atado a una ciudad y a un precio.
Si tu nombre se parece a los tres últimos y aún estás a tiempo, cámbialo ahora, que es gratis. Si ya llevas años con él, sigue leyendo: hay una parte para eso.
.com, .es o .cat: cuál te toca
El .com
Sigue siendo el que la gente escribe por defecto. Si vendes fuera o quieres crecer sin pensar en fronteras, es el primero por el que preguntar. También es el más difícil de encontrar libre.
El .es
Perfecto para un negocio que trabaja en España y quiere que se le note. Hay muchísimo más sitio libre que en .com y nadie lo lee como una segunda opción.
El .cat
Tiene sentido si tu negocio vive en catalán y quieres decirlo desde la propia dirección. Lo gestiona la fundación que lleva el dominio .cat y tiene sus propias condiciones de uso, que conviene mirar antes de decidirse.
La pregunta de siempre: ¿hay que comprar varios? Uno se usa y el resto se apuntan al mismo sitio. Si tu nombre se presta a confusión, coge también la variante que la gente escribirá mal y redirígela. Comprar quince por si acaso es tirar dinero.
Las tres comprobaciones antes de pagar
Diez minutos que ahorran años.
- Marcas. Busca el nombre en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Que un dominio esté libre no significa que el nombre lo esté: son dos registros distintos. No somos abogados, pero esto se mira en un rato y evita el disgusto grande.
- Denominación social. Si vas a montar sociedad, el nombre de la empresa se pide en el Registro Mercantil Central, y ahí también puede estar cogido.
- Redes y pasado. Mira si el nombre está libre en las redes que vayas a usar y busca el dominio en Google tal cual: si antes fue de otra cosa, mejor saberlo ahora.

Lo que no hay que hacer nunca
Registrarlo a nombre de quien te hace la web. Pasa mucho más de lo que parece y se descubre tarde, normalmente el día que quieres cambiar de proveedor. El dominio se registra a tu nombre o al de tu empresa, con tu correo como contacto, y punto. Cómo comprobar de quién es el tuyo y qué hacer si está mal lo contamos entero en ¿de quién es tu dominio?.
Ya tengo uno malo: ¿lo cambio?
Depende de dos cosas: cuánto te está costando el actual y cuánto tienes construido encima. Si el dominio es impronunciable pero llevas seis años posicionado y toda tu facturación entra por ahí, el cambio se planifica con calma. Si acabas de empezar, hazlo ya.
Cuando se cambia, no se abandona el viejo: se mantiene y se redirige página a página con redirecciones permanentes, para que ni Google ni los clientes se pierdan por el camino. El procedimiento completo, con la lista de antes y la del mismo día, está en migrar la web sin perder posiciones.
Te lo decimos en una conversación de diez minutos
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El correo manda más de lo que parece
Del dominio sale tu dirección de correo, y ahí el nombre largo se paga todos los días: nadie quiere dictar «pedidos arroba» seguido de cuatro palabras. Es otro motivo para acortar. Qué cambia cuando escribes desde tu propio dominio y qué cuesta lo tienes en correo corporativo con tu dominio.

Qué cuesta y qué incluye con nosotros
No lo cobramos aparte. El dominio, el alojamiento, el correo y el mantenimiento van dentro de los planes publicados en nuestros precios: desde 100 € al mes la landing de una página y 200 € la web de hasta diez subpáginas, más IVA y sin permanencia. Y se registra siempre a nombre del cliente, con su correo como contacto.
Si estás en la fase de elegir nombre, esa conversación es gratis y suele durar media hora: nos dices tres candidatos y te decimos cuál se dicta mejor, cuál está libre y cuál te va a dar problemas.
La comprobación de diez minutos
Antes de pagar nada, haz esto con tus tres candidatos. Dícteselo por teléfono a dos personas y apunta lo que preguntan. Escríbelo en el buscador a ver qué sale. Búscalo en el registro de marcas. Y dilo en voz alta como lo dirías al coger el teléfono: «buenos días, tunombre». Si alguna de las cuatro te chirría, tacha ese y prueba el siguiente.
Trabajamos desde Palamós, con negocios de Girona y Barcelona
Registramos y gestionamos los dominios de las webs que hacemos, y de bastantes que no hemos hecho nosotros. Si estás arrancando y tienes dos o tres nombres en la cabeza, mándanoslos y te damos nuestra opinión sin compromiso; y si ya tienes uno que no te convence, te decimos si vale la pena cambiarlo o no.
Cuéntanos qué necesitas y te damos un precio
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