Llega la factura del mes: «servicios de marketing digital» y un importe. Preguntas qué se ha hecho y te contestan que han estado optimizando. Suena bien y no significa nada. Si alguna vez te has quedado con esa sensación, este artículo es para ti: cómo saber si tu agencia de marketing está trabajando de verdad, sin tener que aprender el oficio.

El problema no es el precio, es lo que no se puede contar
Una cuota mensual puede ser cara o barata según lo que traiga. El problema aparece cuando lo que traiga no se puede contar. «Optimización», «mejoras», «seguimiento» y «estrategia» son palabras que valen para cualquier mes y para cualquier cliente, y por definición no se pueden comprobar.
Lo contrario también existe y es muy fácil de reconocer: un servicio que se puede enumerar. Cuántos artículos se publicaron, cuántas publicaciones se hicieron en la ficha de Google, cuántas reseñas se contestaron, qué campañas se tocaron. Números que se cuentan con los dedos.
Nosotros publicamos esas cantidades en nuestros precios precisamente por eso: desde 400 € al mes, con tres artículos en la web, tres en la ficha de Google, todas las reseñas contestadas y el posicionamiento en las IA. No por generosidad, sino porque un servicio que no se puede contar tampoco se puede defender.
Lo que deberías recibir cada mes
No hace falta un informe de cuarenta páginas. Hace falta media página con estas cuatro cosas:
- Qué se ha hecho, con cantidades. «Tres artículos publicados» y los enlaces. «Cuatro publicaciones en la ficha». «Once reseñas contestadas de once».
- Qué ha pasado con los números. Visitas desde el buscador, impresiones, llamadas desde la ficha, formularios recibidos. Comparados con el mes anterior.
- Qué se hará el mes que viene y por qué. Dos o tres líneas.
- Qué necesitan de ti. Fotos, precios actualizados, una respuesta. La mitad de los proyectos que se atascan lo hacen aquí.
Si lo que recibes es una gráfica bonita sin una sola cantidad, tienes un informe de presentación, no de trabajo.
¿Quieres saber qué te costaría a ti?
Respondemos el mismo día. Sin compromiso y sin discursos.
Los cinco números que puedes mirar tú
Todo esto se consulta gratis y sin depender de nadie. Si tu agencia no te ha dado acceso, esa es la primera señal.
1. Páginas indexadas
Escribe en Google site:tudominio.com. Cuenta cuántas páginas tuyas tiene guardadas. Si publican artículos cada mes, ese número tiene que subir.
2. Impresiones y consultas en Search Console
Es la herramienta gratuita de Google para ver por qué búsquedas apareces. Google explica cómo empezar en su guía de Search Console. Lo que importa: que las impresiones suban y que la lista de búsquedas distintas se alargue.
3. Llamadas y rutas desde la ficha de Google
El propio perfil de empresa te dice cuánta gente ha llamado, ha pedido cómo llegar o ha entrado en tu web desde el mapa, y Google explica cómo leer esos datos en su ayuda del Perfil de Empresa. En negocio local suele ser lo primero que se mueve.
4. De dónde llega la gente a tu web
La analítica separa lo que viene del buscador, de las redes, de la publicidad y de quien escribe tu nombre directamente. Google documenta esas fuentes en su ayuda de Analytics. Sin esa separación no se puede saber qué canal está aportando.
5. Consultas reales
Formularios, mensajes de WhatsApp y llamadas. Cuéntalos a mano si hace falta. Es el único número que decide si el resto sirve para algo.
Con estos cinco no hace falta ser experto: si en tres meses ninguno se ha movido, la conversación no es «esperemos un poco más», es «qué se está haciendo exactamente».

Siete señales de que algo no va bien
- El dominio o los accesos no están a tu nombre. Es lo más grave y lo más fácil de comprobar: pregunta y pide que te lo enseñen.
- No sabes qué se hizo el mes pasado. Ni tú ni nadie de tu equipo.
- Todo son gráficas de redes sociales. Alcance, impresiones y seguidores, pero ni una consulta.
- La web lleva meses sin tocarse aunque el contrato incluya contenido.
- Solo hablas con un comercial. Nunca con quien hace el trabajo.
- No se compara con el mes anterior. Sin comparación, cualquier número parece bueno.
- Las reseñas nuevas siguen sin respuesta. Cuesta cinco minutos y se ve desde fuera; si el plan incluye trabajo en la ficha de Google, eso entra.
Una sola de estas cosas puede tener explicación. Tres o más, ya no.
Lo que sí es normal aunque parezca lento
Conviene ser justo, porque también hay expectativas mal puestas. Estas cosas son normales:
- Que los dos primeros meses no haya ventas. Se ordena la casa: web, ficha, contenidos. Lo contamos con detalle en el artículo sobre cuánto tarda el SEO.
- Que las posiciones bailen. Al principio Google prueba dónde colocarte.
- Que un artículo tarde meses en traer visitas. El contenido acumula, no explota.
- Que la publicidad pare en seco cuando se apaga. Es su naturaleza: se paga por estar.
La diferencia entre «va lento» y «no se está haciendo» está en las señales intermedias. Si suben, va lento pero va. Si no se mueve nada, no va.
Qué NO es culpa de la agencia
Por justicia, hay cosas que se le echan encima a la agencia y no le tocan:
- No contestar los mensajes que llegan. Si el formulario funciona y nadie responde en dos días, el problema está dentro.
- No dar material. Sin fotos reales, sin precios y sin saber qué vendes de verdad, el contenido sale genérico.
- Cambiar de idea cada mes. Empezar por reformas, seguir por bodas y acabar por catering es reiniciar el contador tres veces.
- Esperar que la web arregle el precio o el servicio. El marketing trae gente a la puerta; lo que pasa dentro es tuyo.
Un buen proveedor te lo dirá a la cara, aunque incomode. Eso también es una señal de que estás bien acompañado.
Cinco preguntas para la próxima reunión
- ¿Qué se publicó el mes pasado y dónde está? Con enlaces.
- ¿Cuántas consultas llegaron y de qué canal?
- ¿A nombre de quién están el dominio, el alojamiento y la ficha de Google?
- ¿Qué se va a hacer este mes y por qué eso y no otra cosa?
- Si me voy, ¿qué me llevo? La respuesta a esta dice más que las otras cuatro.
Son preguntas de cliente, no de experto. Una agencia que trabaja bien las contesta sin ponerse nerviosa, porque tiene las respuestas a mano.
Cómo lo hacemos nosotros
Nuestros planes están publicados con las cantidades dentro, sin IVA y sin permanencia: se factura mes a mes y para dejarlo basta con avisar con treinta días. La migración de la web y de los correos va incluida, y el dominio y los accesos quedan a tu nombre desde el primer día.
Lo que pagas por el plan es la gestión. La inversión en publicidad la pones tú aparte y decides cuánto, así siempre sabes qué parte del gasto es anuncio y qué parte es trabajo. Y cada mes puedes ver lo que se ha hecho sin tener que fiarte de una frase.

Si estás con otro proveedor y esto te ha dejado con dudas, no hace falta que cambies nada todavía: haz las cinco preguntas y mira los cinco números. Con eso ya lo vas a tener claro. Y si prefieres que le echemos un vistazo nosotros, escríbenos por WhatsApp con el nombre de tu negocio y te decimos qué vemos, sin compromiso.
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